La oportunidad de la economía digital

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Muy a pesar de los sinsabores de la economía en tiempos de COVID-19, hay situaciones que llevan a pensar que el panorama de recuperación económica podría ser perdurable si se actúa correctamente. En efecto, son más los impactos negativos que positivos los que ha conllevado esta penosa pandemia. Por un lado, la vida de los contagiados y de quienes están alrededor de ellos, y por otro, la salud financiera y económica de los actores de la economía. Por eso, es momento de pensar en los siguientes pasos luego de esta crisis e incluso en el largo plazo una vez estemos estabilizados, social y económicamente.

Cuando hablamos de economía, es bueno pensar que no hablamos solo de números y datos. Más bien, esos datos son resultados de cómo nos comportamos los actores de la economía misma. Lo cierto del caso es que la economía tiene dos elementos esenciales: personas y cómo se comportan esas personas en su entorno. En la medida que las personas tengan más interacción con otras y consuman productos o servicios, seguramente la economía será más grande, aclarando que lo será si y solo si existe mayor población con capacidades adquisitivas.

Es por eso que un país tiene más oportunidades de crecer económicamente en la medida que tenga más población. Sin embargo, esa población será un coadyuvante del crecimiento económico si hay más consumo, es decir, mayor interacción en una sociedad de consumo. Es importante resaltar que con la limitación de la locomoción de los ciudadanos con ocasión del COVID-19, se ha limitado de manera significativa su capacidad de consumo. De ahí que tengamos desafíos en nuestra economía.

Ahora bien, si las empresas han limitado su generación de ingresos por cuenta de la limitación de movilidad y de consumo derivada de ello, es lógico pensar que el estrés de corto plazo en materia de flujo de caja está a la orden del día. Por ello, son muchas las compañías, unas más que otras, que por esta época están pensando en preservar su negocio de cara a evitar un declive organizacional, fallo en su negocio o inclusive la quiebra. Esa presión está motivando a considerar disminuciones salariales, suspensiones de contratos o, en el peor de los casos, a prescindir de sus colaboradores. Esta situación desemboca en un aumento de población cesante que, por lo dicho anteriormente, limitará aún más su capacidad de consumo.

Es por eso que el llamado a gritos es no solamente la liquidez, sino cómo nos reinventamos luego de esta crisis. Y no es un asunto solo de las empresas sino de los ciudadanos. Un habilitador de ello es y será la digitalización económica. Es decir que, si pretendemos blindarnos de alguna pandemia o del siguiente flagelo que afecte la sociedad, las empresas y los consumidores debemos prepararnos mejor para incursionar en la economía digital. En la medida que se minimice la dependencia del consumo masivo y éste se atomice valiéndose del consumo masivo digital seguramente estaremos cada vez más cerca de longevidad empresarial.

Coincidimos todos en que nadie estaba preparado para esta pandemia. Lo que es rescatable es que nuestro comportamiento de acá en adelante se ha transformado de manera significativa. Por ello el llamado es a reinventarse o revisitar su estrategia de negocio y estrategia de consumo. Por supuesto un componente importante en la agenda será la conexión con sus clientes, y no necesariamente será físico.

En Twitter: @JnicaV

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