La pandemia del COVID-19, una oportunidad para la enseñanza de las ciencias

El momento histórico que estamos atravesando demanda de creatividad y solidaridad. En esa línea, muchas universidades públicas alrededor del mundo han venido avanzando en la construcción de ambientes virtuales de aprendizaje y de una educación mediada por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), pese a no estar preparados para ello.

En ese sentido, han surgido propuestas muy interesantes para aportar en este momento histórico a la formación de maestros de la ciudad, del país y del mundo. En nuestra institución, una de ellas ha sido la puesta en marcha de una primera temporada de videos producidos por nuestro Doctorado Interinstitucional en Educación sobre pedagogías en tiempos de emergencia.

Los videos de esta serie tratan temas interesantes y propicios para la formación, tales como el trabajo colaborativo por parte de los maestros, la importancia de la escuela en el momento actual, la adaptación del rol del profesor, el papel de la filosofía, la importancia de la enseñanza de conceptos, las dificultades y desafíos que conlleva el confinamiento en los procesos formativos y el mismo uso de las TIC, entre otros, son algunos de los asuntos discutidos y que pueden aportar de manera significativa en esta coyuntura.

Otra de las iniciativas creativas la estamos gestionando en este momento y hace referencia a una de las convocatorias que vamos a realizar a maestros de la Universidad en las distintas áreas del conocimiento para que puedan elaborar pequeños videos, materiales educativos y didácticos en favor de la formación de los niños, niñas y jóvenes, así como de los propios maestros en ejercicio y en formación inicial en ese tiempo de emergencia.

En ese contexto, como profesor de ciencias del Departamento de Química y del Doctorado Interinstitucional en Educación, quiero compartir el compromiso con la formación de profesores de ciencias de la naturaleza. Desde el grupo de investigación Alternativas para la enseñanza de las ciencias, hemos trabajado por más de 15 años la perspectiva: ciencia, tecnología, sociedad y ambiente (CTSA) que busca que los estudiantes, en cuanto ciudadanos, éticos y participativos, puedan comprender la naturaleza de la ciencia y la tecnología, así como desarrollar procesos de argumentación y toma de decisiones frente al papel que juega este emprendimiento humano en la actualidad.

En ese marco podemos trabajar la enfermedad de infección respiratoria generada por el virus SARS-CoV-2 como una cuestión controvertida que nos permita que los estudiantes establezcan interacciones entre la ciencia, la tecnología, la sociedad y el ambiente. Estas interacciones se pueden establecer dado que es un problema de salud pública que tiene efectos globales y locales, asimismo tiene una base en la ciencia, que por supuesto no sigue métodos rígidos y absolutos, sino que se encuentra en permanente construcción y que ha elaborado una serie de metodologías que, basadas en la evidencia y en la construcción de modelos científicos, puede ayudar a predecir de mejor forma algunos fenómenos, lo que puede aportar a la búsqueda de soluciones de esta alternativa, sabiendo que no es la única forma de entender y comprender el problema.

En ese sentido, la base en la ciencia que tiene esta controversia, tiene que ver con la posibilidad de construir una vacuna, a fin de que tenga un impacto a nivel global. Esto pasa por la realización de pruebas de bioseguridad que garanticen la efectividad de la vacuna, pero también que esté disponible para todos en el mundo. En este momento, aquellos países que la están desarrollando, son los que tienen la posibilidad de hacerlo debido a sus comunidades científicas, pero también en relación a la inversión que hacen grandes grupos económicos. Que esté a disposición de toda la humanidad es un tema de debate que conlleva también un aspecto ético, ya que en el deber ser, debería estar al alcance de todos, lo cual aún no está garantizado.

Otra controversia que está en la base de la ciencia es la posibilidad de desarrollar medicamentos que mitiguen la enfermedad, lo cual también implica un conocimiento de este virus: qué es, cómo se replica, cómo se inactiva, como actúa en este caso en las células de los alveolos pulmonares.

El análisis de estos hechos nos puede ayudar, precisamente, a comprender que la ciencia se encuentra en continua construcción, que puede ser incierta, pues como se evidencia en este caso, a pesar de ser un desarrollo inminentemente científico, no se tiene certidumbre sobre la fecha en la cual se podrá obtener la vacuna, ni sobre los medicamentos que pueden ayudar a mitigar los efectos del virus. Pero al trabajar este tema como una controversia en clase de ciencias con nuestros estudiantes, discutiendo aspectos del conocimiento científico propio involucrado, pero también los asuntos sociales y éticos que pueden tener lugar en términos del riesgo que representa para la humanidad, ayuda a entender la importancia de las medidas tomadas por los gobiernos, así como las de cuidado personal como el simple lavado de manos. Desde la ciencia es posible explicar esto, pues este virus, como muchos otros, tienen una envoltura, en este caso es de lípidos que pueden solubilizarse cuando entran en actividad con las micelas que forma el jabón, rompe la envoltura e impide que el virus pueda seguir infectando células. Cosas tan sencillas como estas pueden ser explicadas y se pueden aprovechar para aprender conceptos de química y de biología de manera más contextualizada.

Otros de los elementos que podrían trabajarse como una cuestión controvertida, son los estudios ambientales que siguen llamando la atención sobre el modelo antropocéntrico que hemos construido tanto en oriente como en occidente, centrado en el control de la naturaleza y su concepción de un bien de consumo que posibilita su manipulación, lo cual puede ejemplificarse con base en una de las hipótesis expuestas hasta el momento que consideran la proveniencia del virus de una especie animal y que al ocurrir un fenómeno de zoonosis, llegó al ser humano, lo anterior probablemente por la manipulación de la naturaleza para el consumo humano, en este caso en el mercado chino que comercializa animales exóticos e inclusive animales que se encuentran en vía de extinción como el pangolín. Se puede hablar de la importancia que tiene este animal en su ecosistema, por qué se encuentra en vía de extinción, pues al parecer ese va a ser el animal que hospedaba el virus y por algún mecanismo, que aún se encuentra en estudio, se transmitió al ser humano dadas las mutaciones que experimentan estos virus, y que contienen material genético de tipo ARN. Aquí también es la oportunidad para trabajar las relaciones CTSA.

En términos científicos y tecnológicos se pueden discutir todos los asuntos ya mencionados sobre los procesos de producción de vacunas, mecanismos de acción y multiplicación de los virus, su mutación, procesos técnicos para el diagnóstico de la enfermedad, en cuanto a lo ambiental, la discusión puede estar relacionada con lo que se indicó anteriormente y en cuanto a los aspectos sociales, estos están relacionados con los impactos que tiene en la salud pública y en la economía.

De esta manera, podemos trabajar desde esas interacciones CTSA con nuestros estudiantes de educación secundaria, media y universitaria, y ser creativos para poder aprender en medio de esta crisis.

* Rector, Universidad Pedagógica Nacional.

 

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