Por: Juan David Zuloaga D.
Atalaya

La parodia en Twitter

En el magma informe que es el universo Twitter, ciertas cuentas destacan por su trasfondo y su propósito. Son cuentas de clara inclinación política que se caracterizan por suplantar la identidad de un personaje de la escena nacional mediante un perfil falso. Pero esto es tan sólo el cascarón del asunto. Lo complejo de la operación es pensar los trinos que alimentan la cuenta y que le dan color a la ya de por sí pintoresca escena nacional.

El juego no puede ser acusado de deslealtad, pues cada una de estas cuentas declara en su página que se trata de una parodia del personaje aludido. Pero si dichas cuentas causan, entre los parodiados, tan insondable indignación, se debe a que los trinos de uno y otro (el personaje auténtico y el parodiado) bailan en la lista de tuits sin que a primera vista puedan distinguirse, pues también la página falsa se vale de una foto genuina de la persona en cuestión. Dichas cuentas no están exentas de sátira, sarcasmo e ingenio, y han causado la indignación —justa, aunque en ocasiones desmedida— de los parodiados, al punto de denunciar las mismas ante el tribunal de Twitter en procura de su clausura. Tarea por otra parte imposible, pues una vez cerrada, vuelve, con ímpetu renovado, su tarea a comenzar. Lo humorístico reside en la exageración de ciertos rasgos de carácter, en la hipérbole frecuente con que en ocasiones tiñen sus tuits. Lo inquietante reside en cambio en las verdades que dicen por boca de estas cuentas falsas. Entreverando de manera inaudita lo real con lo plausible, lo veraz con lo mentiroso.

Juzgue si no el lector los siguientes trinos e intente decir cuál es del expresidente Álvaro Uribe Vélez y cuál de su anónimo sosias: “Campesinos de Yacopí reclaman que no les han cumplido con el pago de 1.400 reses a las que se les aplicaron fusil sanitario”; “Yo fui tan buen presidente que la gente muere por mí”.

Lo que hay de humorístico en dichas cuentas recae en el hecho de que se pretende exagerar y caricaturizar los rasgos ya de por sí desorbitados de un personaje. A este respecto recuerdo la declaración del cineasta español Fernando Trueba en una entrevista sobre La niña de tus ojos (película ambientada en la Alemania nazi). Venía a decir —palabras más, palabras menos— que no hacía falta exagerar y ridiculizar la figura de un dictadorzuelo, porque tales personajes son por sí mismos ridículos...

De entre todas las cuentas que parodian personajes de la vida política las que más han ganado el favor del público son las del expresidente Uribe Vélez, la del exprocurador y excandidato presidencial Alejandro Ordóñez y la del excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga. Que yo sepa, ninguna ha recabado con éxito las sandeces, las exageraciones y las falsedades (o medias verdades) que suele expresar Gustavo Petro para ridiculizarlo. Y ni falta que le hace.

@Los_atalayas, [email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juan David Zuloaga D.

“Vamos a dar ejemplo”

Para un nuevo tarjetón electoral

Se acabó el circo

Los adjetivos de la guerra

La ciudad como laboratorio social