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hace 2 horas
Por: Luis Carvajal Basto

La Paz, emboscada (Cinco verdades)

Las masacres en el Cauca, la de los soldados y la de una familia indígena, recuerdan verdades de nuestro conflicto.

El presidente Santos recibió, hace menos de un año, un mandato para buscar una paz negociada con las FARC. En este periodo de tiempo una cosa ha quedado clara: la dirigencia política del país continúa dividida. El ex presidente Uribe y el Procurador, en representación de un importante sector de la opinión (72% respaldaba el proceso, pero 57%, antes de la masacre, no estaba de acuerdo en conseguir una paz a todo costo, Gallup 2015) se han opuesto, casi por principio. Esa división, al interior del “establecimiento” y en la opinión, es una primera verdad que debe ser reconocida.

En el país vivimos ahora un clima similar al de las marchas contra las FARC después del asesinato de los diputados del Valle. Si en este momento se realizara un referendo los resultados serían difíciles de pronosticar. Pero eso es lo que pasa, lo cual es diferente a lo que debiera pasar. Para eso, se supone, existen nuestros dirigentes. Por eso buscamos esa Paz, por encima de retaliaciones, venganzas etc.

Una segunda “verdad” es que las FARC están negociando pero siguen cavando su tumba política, hoy, metros más abajo que la semana anterior. No han sido capaces de decir con claridad si este fue un hecho ordenado por quienes se encuentran en La Habana o el acto de algún comandante que se saltó la tregua unilateral. ¿Por qué no avisaron del final de la tregua?, ¿Traicionaron la confianza de la opinión, la del gobierno y su palabra empeñada? , ¿Algún narco promovió el ataque? En cualquier caso quedaron muy mal.

Una tercera “verdad” es que el proceso no resiste otro golpe como este. Con la reanudación de los bombardeos y un plazo cerrado, el gobierno ha tratado de amortiguar la reacción de la opinión. Casi no le quedan cartas para jugar, como no sea la suspensión de los diálogos.

El gobierno ve reducirse su margen de maniobra por cuenta de una cuarta verdad : es diferente tener mayorías en el Congreso que tenerlas en la opinión: para conseguir un propósito como la Paz necesitamos las dos. En este caso se observa con claridad ese divorcio, propio de la política colombiana, entre política y opinión.
Y la quinta “verdad”, reconfirmada, es que no todos los actores se encuentran en La Habana. Si resulta claro que la dirigencia política no ha conseguido un consenso mínimo, también lo es que quienes representan a las FARC no controlan a todos los que, suponíamos, estaban en su “jurisdicción”. Detrás de la mesa de negociaciones; de los debates mediáticos; de los jurídicos; de los políticos; detrás de la misma guerra, aparece la sombra del narcotráfico que campea y atiza el conflicto en el Cauca y en muchas otras partes. Los militares asesinados estaban, precisamente, combatiendo su influencia.

Lo que sigue es persistir en que se imponga la razón sobre los particulares intereses de los políticos y los diferentes actores, entre ellos quienes se benefician del narcotráfico, interesados en que se prolongue una guerra en medio de la cual desarrollan sus negocios. Y la razón es insistir en buscar la Paz, como única manera de consolidar nuestras instituciones y lograr la preponderancia del Estado que somos todos los colombianos y no solo Santos, quien encarna la legitimidad, Uribe, el procurador o las FARC.

@herejesyluis

 

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