Por: Luis I. Sandoval M.

La paz en la FILBO

La paz no podía estar ausente de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. La palabra escrita, el libro, sirve a la guerra o sirve a la paz. Por fortuna lo que sobresale ahora es la palabra al servicio de la paz: ¿por qué, cómo, quiénes, cuándo, cuál paz? Ello ocurre en medio de la multiforme y febril presencia de las redes virtuales. No obstante, la palabra impresa referida a la paz sobrevive, lozana y  altiva, en medio de lo virtual.

Imposible un inventario completo del tema de paz. Aquí consigno impresiones sobre lo que alcancé a ver en las oportunidades en que visité la feria. Me circunscribí al Pabellón 3, primero y segundo piso, donde tenían asiento editoriales nacionales y universidades, y asistí a algunas presentaciones de libros. Abundante cosecha la que encontré solo en ese espacio.

En 23 universidades, privadas y públicas, hallé 77 títulos, el mayor número aportado por la Javeriana y la Nacional. Los temas son muy variados —historia del conflicto, texto del acuerdo final, pedagogía de paz, experiencias territoriales, derechos humanos y paz, cultura de paz, papel de fuerzas armadas en el posacuerdo, posibilidades que abre la paz— advirtiéndose un esfuerzo por renovar enfoques y rescatar experiencias de construcción de paz, convivencia y reconciliación en muy diversos espacios.

Entre las editoriales me detuve a mirar la producción de Grupo Editorial Ibáñez: 11 títulos; Ediciones Aurora: 15 títulos; Siglo del Hombre Editores: varias decenas de títulos de autores nacionales y extranjeros. Sobresalen los temas referentes a la Justicia Especial para la Paz, el tema rural y el tema de cultivos ilícitos y drogas. Un hecho notable: la insurgencia política de las Farc se hizo  sentir con publicaciones de gran interés como los archivos muy bien editados de Manuel Marulanda Vélez, su legendario comandante. El Eln, con ¡Papá, son los muchachos! de Nicolás Rodríguez y Antonio García.

Las presentaciones fueron todas concurridas, ningún día de feria (abril 25–mayo 8) dejó de hacerse la presentación de uno o varios libros de paz. El 4 se presentó en el stand de la Universidad Distrital e Ipazud Esta Guerra que se Va… Territorios y violencias; desigualdad y fragmentación social con  Ricardo García como editor y Fernando Cubides como prologuista. El 6 hubo dos presentaciones de Ediciones Aurora: El Acuerdo Agrario de Darío Fajardo y Henry Salgado, Sociedad Civil y Paz del español Antonio Sáenz de Miera.

El mismo día Ediciones Paulinas rindió homenaje a monseñor Luis Augusto Casto, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal, y presentó varios títulos de su autoría sobre reconciliación y paz. Finalmente el 7 de mayo en la tarde tuvo lugar el lanzamiento de La Paz como revolución de Vera Grabe Loewenherz con palabras del prologuista Humberto de la Calle Lombana.

A sabiendas de que estas son tan solo referencias muy parciales a una rica producción orientada a la comprensión del tránsito a la paz, es preciso resaltar que campea en textos y debates una pregunta: ¿por qué la paz tan trabajosa y esmeradamente conseguida goza de gran aprecio en el mundo entero y sigue en duda si tiene apoyo mayoritario en Colombia? ¿Qué hacer,  que no se haya hecho, para ganar amplio respaldo ciudadano a la paz?

Tómese en cuenta que por los mismos días de la feria se realizó en regiones y Bogotá un Congreso de Paz que lanzó la propuesta de Pacto por la Vida y la Paz y estuvo completo en el país el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que apoya plenamente el proceso cumplido.

@luisisandoval

 

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