Por: Iván Mejía Álvarez

La Paz es Bolivia

Los técnicos se distinguen en tres facetas: la primera es el análisis previo del partido, diagnóstico del adversario, estudio de las virtudes y falencias propias del equipo, elaboración de la línea titular y definición del módulo táctico a utilizar, trabajo mental para potenciar virtudes y estimular el sentido de competencia.

La segunda fase es el partido en sí mismo, incluye lectura y correcciones del juego, variantes posicionales y movimientos individuales. Y una tercera es la lectura pospartido para evaluar qué pasó y por qué las cosas salieron así.

Leonel hoy trabaja duramente en la primera etapa y en esta fase es donde se equivocan más fácilmente los técnicos, porque por mucho que sepan no tienen la bolita de cristal para adivinar los extraños factores de la naturaleza humana que pueden llevar a un individuo y por ende a un colectivo a tener un día bueno o un día malo. Se prevén, se estudian, se trabajan, pero eso no garantiza que en la cancha todo salga como se desea. El fútbol lo juegan humanos y esto conlleva aparejado el factor error.

Si Bolivia no jugara en La Paz, Leonel estaría decidido a atacarlo. Esa será, a diferencia de su antecesor en el cargo, la etiqueta, la impronta del técnico de la selección. Pero Bolivia juega en La Paz y eso es otro cantar y no porque allá sea imposible ganar, pero se deben tomar medidas de precaución para evitar una goleada y un mal resultado que iniciando una competición pueden llevar a diagnósticos errados.

¿Dónde pararse para aguantar a Bolivia y tener posibilidades de salir en contraataque? Meterse en el fondo sería equivocado, es regalarle la pelota, la iniciativa y el ritmo a Bolivia. Si se quiere tener un equipo corto, que se asocie, que se defienda con la pelota, que haga posesión, lo mejor es pararse a mitad de camino entre el arco y la media, en zona dos.

¿Cuál es el módulo ideal para enfrentar a Bolivia allá arriba? Leonel quiere proponer un 4-4-2, con dos volantes internos, Sánchez y Guarín, como doble pivote de seguridad, y dos volantes externos, James y Dorlan, por los costados. Pregunta: James no marca, Dorlan tampoco, ¿sólo dos volantes quitando pelota en el medio? Parece poco. Pensar que con un equipo corto los dos volantes externos van a tener mucha salida significa largos recorridos de ida y vuelta para dos jugadores sin experiencia en la altura. Con dos piques de 40 metros quedan listos.

Y a los dos delanteros, Falcao y Teófilo, ¿dónde los va a utilizar y cómo? Uno de los dos tiene que bajar a “jugar”, tocar, proponer, pues si los dos se quedan allá arriba esperando centros, el equipo lucirá partido. Estas dudas y muchas otras que surgen antes del juego las tiene que resolver Leonel para el debut del martes. ¿Usted, amigo lector, qué haría?

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