Por: Mario Morales
El país de las maravillas

La pelea es peleando

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Que estamos en tierra fértil, no cabe duda. Que se acuestan dos y amanecen tres o cuatro, aquí no es noticia. Nos reproducimos como conejos, así el DANE insista en decir con este tono de mayor que somos menos.

Pero nuestra duplicación tiende a ser dialéctica. Nada de células idénticas como nos dijo la biología que ocurría en la mitosis. Desde Caín y Abel somos proclives a la contradicción y la confrontación, que parecen ser la savia de nuestro devenir.

Miren no más: hasta hace poco creíamos que teníamos unidad de cuerpo en el Ejército Nacional, pero nuestra feraz división celular hoy da cuenta de un retoño castrense que se quedó pensando en el posconflicto y otro que viene cargado de tigre y anda buscando acción.

También el autodenominado Centro Democrático padece del síndrome del ubérrimo (entiéndase fecundidad). Amamanta a un hijo moderado que no se atreve a hablar, y a otro, pródigo, vociferante y camorrero, que despilfarra el capital político para llevarnos al caos y la vida licenciosa.

La misma oposición tiene vástagos irreconciliables que dicen propender por lo mismo, pero que no se reúnen ni para una foto o un video que les dé fuerza a las flamantes réplicas, los listados y las votaciones.

Hasta los mismos pobres de acá, ensañados con los pobres venezolanos, andan en esa paradoja matemática que es la multiplicación de la división. Para no hablar de la incidencia de riñas intrafamiliares y mortalidad en celebraciones como el Día de la Madre.

Pero lo que nadie esperaba es que las antiguas Farc entraran tan rápido en la misma tónica de “civilidad” y hoy anden, entre marquecinos y timochenkos, como perros y gatos mostrándose las garras, en un intercambio epistolar que ya envidian las valencias y las cabales.

La reproducción geométrica de odios y disparidades, ya no solo entre enemigos y adversarios sino especialmente entre aliados, crece tan rápido que, en ese ambiente contaminado y agresivo, dentro de poco nadie recordará cuál era la razón del enfrentamiento.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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