La PILA

¡Qué injusticia con los trabajadores independientes! No sólo tenemos que perder días enteros tratando de conseguir un código sino que, además, nos cobran más de lo que pagábamos antes.

¿Al genio que se inventó la PILA no se le ocurrió usar el número de la cédula, por ejemplo, para no tener que pasar por el mismo calvario de asignación de código todos los meses? ¿El Ministro de la Protección Social nos va a pagar todos los trabajos que hemos dejado de hacer por estar haciendo fila? En mi vida había visto un sistema tan caótico como éste. ¿Por qué no se vuelve al sistema de antes?

Martha Hernández Salgar. Bogotá.

Lectores insatisfechos

En nombre de la libertad de expresión, El Espectador acostumbra publicar todo tipo de cartas de lectores. Gracias a esta pluralidad, he venido leyendo, cada vez con más asombro, que a los lectores que les molesta el enfoque crítico (fiel, por otra parte a la historia del periódico) o la columna de x o y, escriben amenazando con no volver a comprar el diario o con cancelar su suscripción. El mismísimo Lleras de la Fuente, hace algunas semanas, demostrando una vez más su antiliberalismo, se expresó en esos términos.

En épocas de unanimidad como la actual, es aún más necesaria la independencia periodística. La historia de El Espectador, además de promover nuevas plumas literarias, se ha distinguido por sufrir en carne propia los castigos de los poderosos, aristócratas, oligarcas y mafiosos. Como lector respetuoso, aun cuando hay columnistas que están en la (extrema) derecha de mis ideas, sobre todo uno de los que sí le gusta al último lector “chantajeador” (martes 29 de julio) –me refiero a Yamhure–, comprendo que la esencia de El Espectador es la diversidad y no la unidad de ideas. Para eso ya existe el “furibismo” en todas sus formas y picotas.

Sea esta la ocasión para ofrecer a los periodistas de El Espectador un elogio sincero por su trabajo, aunque a veces pareciera no ser tan popular. Cada quien puede buscar en el mercado qué leer, por lo menos para eso servirá el capitalismo. A los que quieren ver al diario como un pasquín de extrema derecha, esperamos que su deseo nunca se vea realizado. Sólo el tiempo lo dirá.

Carlos Cazagemas.  Bogotá.

El Banco de la República

Inaudito, por decir lo menos, el jalón de orejas del Presidente a los directores del Banco de la República por no hacer exactamente lo que desea que hagan. Si suben o no las tasas de interés, en mi humilde entender, es problema de ellos que bastante han estudiado para estar en donde están. Al ataque a la justicia y los medios de comunicación que no le son afines, como el caso de Semana, le sigue ahora el límite al manejo de la economía. No es claro a dónde llegaremos por esta vía, pero de que preocupa pues preocupa.

Andrés Loaiza.  Bucaramanga.

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