Por: Cecilia Orozco Tascón

La pirámide politiquera

LOS NOMBRAMIENTOS EN CARGOS oficiales por politiquería siempre salen mal. Pero la Colombia de los funcionarios no entiende.

 

Repite incesantemente el esquema, tal vez porque quienes se adueñaron de los puestos públicos también se apropiaron la ley mafiosa de la ‘lealtad’. Qué mejor manera de demostrarla que impulsar a los amigos de quienes lo ayudaron a uno a llegar adonde está: tú me apoyas, yo te apoyo, y encimo mi apoyo a tu combo. Así han armado las pirámides humanas que se cimientan en las posiciones estatales y que no se derrumban porque las sostenemos los bobos que pagamos impuestos para solventar su subsistencia por los siglos de los siglos.

Hace 15 días y sin que produjera mayores comentarios en la prensa, fue retirado de su cargo el procurador delegado para la Moralidad Pública. El polémico Fabio Yesid Castellanos Herrera es más conocido en Cartagena que en el resto del país debido a su gusto por la política. De hecho, fue personero de la ciudad, secretario del Interior de ese faro de transparencia llamado Joaco Berrío (exgobernador de Bolívar), y asesor legislativo de la Comisión Primera del Senado. Su selección como guardián de la ética fue celebrado por varios grupos partidistas cartageneros, en particular por el del detenido expresidente del Parlamento Javier Cáceres, su impulsor en el Congreso en su momento y, después, ante el procurador Ordóñez quien, a su vez, fue elegido gracias a los esfuerzos de Cáceres.

El periodista Daniel Coronell denunció este flagrante caso de clientelismo desde marzo de 2009 en su columna de Semana pero el procurador se alzó de hombros y respaldó a su designado adalid de la ‘moral’ hasta cuando pasó lo que tenía que pasar. Dos años después, Castellanos ha sido declarado insubsistente sin mediar aviso. En el cuartel central de la Procuraduría se asombraron porque casi no puede recoger sus pertenencias. Al parecer Ordóñez tuvo evidencias de que se estaba desapareciendo el queso que dejó al alcance de este ratón. ¿Sorpresa? Ninguna. La noticia no es su destitución fulminante. Lo es que alguien como Castellanos hubiera detentado semejante encargo.

El pasado fin de semana se conoció nacionalmente otra perla politiquera que ha procurado el Ministerio Público con sus escogidos: el delegado regional del Huila, Otoniel Parra Trujillo, cercano al círculo del senador Hernán Andrade, tiene varios hermanos a los que no desampara: la Gobernación del departamento cuya gestión tiene que vigilar Parra, les ha entregado jugosos contratos a por lo menos tres de ellos, amén de los que les asignaron las alcaldías de algunos municipios. La “ordóñez-política”, titulada así por Coronell, rinde sus frutos. La casa en desorden y el procurador feliz, dándose el pantallazo en las audiencias que cita para examinar procesos de corrupción.

Entre paréntesis. Mal librada salió la Fiscalía con sus intervenciones ante los jueces de control de garantías en los dos procesos actuales más importantes: el del clan Nule y el de Agro Ingreso Seguro. En la primera, el juez Lozano no encontró razonables las encarecidas súplicas del fiscal Pabón para que les permitiera a sus protegidos permanecer recluidos en el búnker en lugar de una prisión. Los mandó a La Picota con seguridad garantizada pero sin “privilegios” (según lo señaló el ministro Vargas Lleras). En el caso de AIS, el juez 33 regañó al fiscal Moreno por no sustentar “con suficiencia” el delito de peculado por apropiación que les endilgó a los implicados, funcionarios medios que seguramente pagarán los platos rotos de sus ultrarresguardados jefes. La fiscal general sería sabia si le bajara al nivel de su soberbia personal y le dedicara más tiempo a vigilar la calidad del trabajo de sus subalternos.

 

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