Por: Santiago Montenegro

La planilla integrada es buena

LA PLANILLA INTEGRADA DE LIQUIdación y Aportes, PILA, es una de las mejores ideas que se han tratado de implementar en Colombia en muchos años.

Es cierto que ha enfrentado muchas dificultades y se han cometido errores de implementación pero, no por ello, se puede echar para atrás. La PILA se creó con el fin de reducir los costos de transacción y hacer más transparente la seguridad social. En particular, la Planilla Integrada tiene tres objetivos centrales.  Primero, adecuar la seguridad social al siglo XXI con medios electrónicos para realizar transferencias de información y de recursos. Segundo, controlar la evasión y la elusión de las contribuciones a la seguridad social y los parafiscales.  Tercero, hacer más expeditos los procesos de liquidación y el pago de los aportes a la seguridad social por parte de los empleadores y su recepción por parte de las administradoras de todos los subsistemas de la seguridad social.

Al día de hoy, ya se reciben a través del PILA más del 90% del valor de las cotizaciones a la seguridad social y parafiscales, unos dos billones de pesos mensuales, correspondientes a más de 6,7 millones de afiliados. Como consecuencia del PILA, los recursos que reciben el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y el Sena se han incrementando en un 11%. Este mes deben ingresar al sistema cerca de un millón de trabajadores independientes. Como era de esperarse, los trabajadores independientes son los que han enfrentado más limitaciones para utilizar el sistema por sus carencias de recursos tecnológicos y su falta de bancarización. Por eso, el Ministerio de la Protección Social previó un mecanismo de asistencia mediante el cual los operadores de PILA ayudan a que estos aportantes puedan hacer su liquidación de las cotizaciones ya sea telefónicamente o con asistencia personalizada y, así, puedan después dirigirse a una entidad bancaria a realizar el pago por la liquidación. Ésta es la llamada planilla asistida, y es la que ha recibido una gran masa de críticas, hasta el punto que muchos han pedido la eliminación completa de todo el sistema.

Sería una gran torpeza eliminar el PILA porque se presentan problemas. Lo más sensato es corregir los errores que están dificultando el sistema, especialmente los problemas que enfrentan los trabajadores independientes. Los pasos que se podrían adoptar son los siguientes. En primer lugar, ampliar las campañas de capacitación masiva del sistema por la televisión y los medios impresos para explicar sus beneficios y su funcionamiento. Segundo, para reducir los trámites de los aportantes se podría pre liquidar las planillas del resto del año con una sola llamada telefónica al operador de información. En tercer lugar, considerar la posibilidad de pagar los aportes en otras redes de recaudo diferentes a los bancos, como, por ejemplo, redes de supermercados. Cuarto, reiterar que los costos del recaudo los deben asumir las administradoras pero teniendo en cuenta que el sistema ha reducido significativamente los costos de operación. Finalmente, es crucial definir a la brevedad mecanismos expeditos de vigilancia y control a los operadores de información.

Sería una insensatez que una de las mejores ideas que se han implementado en la política social en Colombia se echara para atrás porque ha habido obstáculos —algunos muy serios— en su puesta en marcha. Implementar un sistema de esta naturaleza es un proceso muy complejo y siempre sujeto a que se cometan errores imposibles de anticipar. Lo realmente importante es aprender de los errores cometidos, para no repetirlos. 

(Esta columna no aparecerá el lunes 28 de julio por vacaciones de su autor).

 

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