Por: Humberto de la Calle

La política según Carreño

SE DICE QUE MICHAEL DUKAKIS PERdió las elecciones por una cuña negativa (The revolving door). Mostró una cárcel en la que los presos salían fácilmente y reincidían. Ganó Bush.

No es sin embargo la primera muestra. Ya antes (Daisy) mostró una niña deshojando una margarita mientras explotaba en el horizonte una bomba atómica. Era Johnson contra Goldwater. Éste anunció que usaría armas atómicas en Vietnam.

El socialismo español hizo una cuña contra Aznar llena de perros dóberman de dientes afilados y semblanzas seudo nazis. Y muchos otros casos.

Repito mis elogios al Consejo Electoral. Ha mostrado voluntad de hacer cumplir la ley. Ahora ha comenzado a recorrer el camino de la prohibición de publicidad negativa. Cuidado. La esencia de la política es la confrontación. La democracia no equivale a la paz de los seminarios. No se puede confundir la propaganda ofensiva con la simplemente negativa, que busca desnudar los defectos del contrincante. Lo primero está vedado, lo segundo es una expresión válida y ayuda a formar el criterio de los electores.

El primer aviso retirado del aire lo presentó la campaña de Arias. A favor de su retiro pesa la mezcla de varios personajes de la izquierda con grupos armados ilegales. Aceptemos la decisión del Consejo. En efecto, es un ataque demasiado grueso. Además, se corren muchos riesgos en un país donde la violencia está a flor de piel.

El segundo caso sí que es criticable. Álvaro Leyva se limitó a mostrar un vídeo de la vida real. Una pelea entre seguidores de dos de sus contrincantes y una aparición del candidato reprobando el hecho. El madrazo, que parece fue lo que ofendió a los consejeros, fue recortado. ¿Es ofensivo un episodio rigurosamente cierto? Habría que decir que Sucre murió de tuberculosis y que a Gaitán se le indigestó el almuerzo. Noemí hizo una cuña igual en la época Serpa-Pastrana y nadie dijo nada.

Esto muestra que el camino escogido por el Consejo está lleno de peligros. Se empieza con un caso, digamos, relativamente claro y se desemboca en un mar de subjetividades en el que el Consejo termina reemplazando a los candidatos, tratando de aplicar la Urbanidad de Carreño para modular el lenguaje y, finalmente, estableciendo la censura pura y dura. No es bueno que el Estado empiece a dictar normas de galantería política. El mejor árbitro es aquel cuya presencia ni se nota. Si Leyva criticó por esos hechos a sus contrincantes en un debate televisivo, sin riesgo de censura, entonces, ¿por qué no puede hacerlo en un aviso?

Dukakis no perdió por la cuña. Perdió porque los norteamericanos no querían una política débil contra el crimen. El aviso concreta una idea política. Está en la esencia misma de la campaña democrática.

Lo mejor, como regla general, es que el elector sea el que escoja. La propaganda negra lleva en sí misma el germen de su destrucción. A veces produce el efecto contrario. La libertad debe ser la regla.

Coda: Procedo por informaciones de prensa porque no me fueron suministradas las resoluciones aunque las solicité en dos ocasiones: verbalmente una y mediante derecho de petición la otra. Me dijeron que en 15 días las entregaban. ¿Para qué después de elecciones? El compromiso con la publicidad de sus actos no es realmente la pasión que distingue al CNE.

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