Por: Óscar Sevillano

La profe María Fernanda Cabal

Existen personajes en Colombia que desde sus visiones como académicos, escritores, políticos e incluso político-académicos ponen a discutir al país sobre sus planteamientos, que para muchos resultan serios e interesantes. Tal es el caso de Rodrigo Uprimny, Ricardo Silva, Alfredo Molano, Héctor Abad Faciolince, Socorro Ramírez, Cecilia López, etc.; sin embargo, este parece no ser el caso de la representante María Fernanda Cabal, quien por más que trata de posar como académica e intelectual, no lo ha logrado y más bien parece estar haciendo el mérito para ser reconocida como humorista, no sé si de la noche o del trasnoche, pero humorista al fin de cuentas.

Con cada declaración que María Fernanda Cabal da para explicar o argumentar alguna visión personal que tiene sobre un hecho determinado en nuestro país, esta se convierte en motivo de burlas en las redes sociales y medios de comunicación. Prueba de esto es  su más reciente “exposición académica”, en la que quiso dar muestras de su capacidad intelectual, con una visión bastante extraña de lo que para ella fue la masacre bananera, un hecho que en Colombia puso en evidencia el problema de la tenencia y uso de la tierra y los derechos laborales de los trabajadores campesinos.

No me explico cuál es el objetivo de María Fernanda Cabal al dar este tipo de declaraciones en público. Si ser motivo de comentarios en el panorama nacional o posar de intelectual. Si la razón para actuar de esta manera es la primera, no puedo dejar de sorprenderme, porque lo que menos quiere una persona en sus cinco sentidos es hacer el ridículo ante los demás.

Ahora, si es lo segundo, muy sorprendido quedaría, porque si esta es una muestra de lo que es su grado intelectual, tengo que decir, y no me arrepiento, ni me voy a retractar, que es una intelectualidad bastante rara.

Cierto es que como política María Fernanda debe buscar un reconocimiento que le permita reelegirse en su cargo como parlamentaria, y además participar en los debates nacionales sobre los temas que preocupan a los colombianos. El problema es que de esta manera no se puede lograr el  respeto a la que toda persona tiene derecho, ni como profesional, ni mucho menos como personaje público.

De seguir así, María Fernanda Cabal lo único que está logrando es convertirse en el hazme reír de los colombianos, hecho que resulta lamentable en lo personal, pero que además, de una u otra forma, atenta contra la lucha que ha dado la mujer para que se le reconozca su capacidad intelectual y profesional en cualquier campo de la vida del ser humano.

Este tipo de escándalos y polémicas pueden ser útiles en los fines de un actor, actriz o cantante, pero no en la vida de un personaje político, porque inmediatamente ponen en tela de juicio su capacidad como agente que toma decisiones en la vida de un país, basándose en raciocinios estructurados, con argumentos sólidos.

Podrá María Fernanda decir que no le importa lo que de ella piensen y opinen los colombianos, al fin de cuentas, para mantener sus aspiraciones bien sea a la reelección como representante a la Cámara o para dar el salto al Senado de la República tiene el apoyo de su esposo, quien preside el principal gremio ganadero del país, y el de su jefe político, Álvaro Uribe Vélez, el tema es que no se puede menospreciar a la opinión pública, porque el chistecito le puede salir costoso.

Dice el viejo y conocido refrán “zapatero a tus zapatos”, así es que, doctora María Fernanda, dedíquese a la política y deje de hacer el ridículo queriendo posar de intelectual, porque lo único que logra es poner en reversa el trabajo de las personas de su mismo género, que vienen dando una lucha titánica para que se le reconozca a la mujer la inmensa capacidad que tiene para dar aportes interesantes a los problemas de la sociedad, no solo en nuestro país, sino en el mundo entero.

@sevillanojarami

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