Por: Cartas de los lectores

¿La punta del iceberg?

Hace pocos días El Espectador alertó editorialmente sobre el pernicioso “cartel de Paloquemao”, un grupo de jueces anónimos, escribanos y amanuenses articulado para lucrarse de la suerte de numerosos inocentes.

Ahora han salido a luz señales de un escándalo de proporciones. Un magistrado miembro de alta corte aparece sospechoso de arreglar un fallo favoreciendo a un alto oficial del Ejército, sobrino además de otro alto oficial antaño protegido de Uribe, a la sazón también apresado por ajusticiamiento de civiles en medio de la guerra. Si ello no bastara, la trama contaría con la complicidad de otros magistrados. Villarraga, los Del Río y sus cómplices de alta toga estarían dejando escapar malolientes olores cociéndose desde muy adentro del alto poder judicial. Y, para peor, su modus operandi podría ser común y corriente. De tiempo atrás parece ser cierto que las coimas en las altas cortes son más altas que en Paloquemao y, por tanto, que sean otros, muy altos y numerosos, los implicados en estos actos delictivos. El caso Villarraga podría ser sólo la punta del iceberg.

Bernardo Congote. Bogotá.

Unos y otros

La falta que se le imputa al señor Henry Villarraga es tanto o más grave que lo que en su momento se dijo de Alberto Rojas Ríos, hoy miembro de la Corte Constitucional. ¿Por qué siguió tan campante en su cargo, sin haber dado explicaciones satisfactorias? ¿Por qué los miembros de la Corte Constitucional no rechazaron su presencia o pidieron, por lo menos, que aplazara su posesión hasta el momento en el cual todo quedara aclarado? Mañana lo de Villarraga quedará en el pasado y seguiremos con las mismas situaciones. Produce indignación y dolor que se haya perdido la dignidad para responder por los actos de cada uno, resistiéndose a renunciar esperando que el tiempo los cobije con la impunidad por culpa del olvido.

Julio Muñoz Perea. Cali. 

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