Por: Eduardo Sarmiento

La recesión de dos caídas

En el libro La recesión de la economía mundial. Colapso del modelo único se muestra que la reactivación de la economía estadounidense.

En el libro La recesión de la economía mundial. Colapso del modelo único se muestra que la reactivación de la economía estadounidense, que se observó en agosto de 2009, no había generado los estímulos de ahorro y de la balanza de pagos que permitiera sostener la recuperación por sí sola. La caída de los activos, la revaluación del dólar y el retiro de los estímulos fiscales en algún momento retornarían el sistema a la posición inicial. En efecto, en junio señalé que la economía de Estados Unidos se había desacelerado y recientemente notifiqué que estaba en la antesala de una nueva recesión.

Las causas de la recesión de dos caídas no se pueden entender dentro de las concepciones clásicas, neoclásicas y keynesianas. En todos estos enfoques se presume que la tasa de interés cero y la ampliación del gasto público generan multiplicadores que elevan el producto y luego permiten retirarlos sin afectar la reactivación. La recuperación se interpreta como un estado de equilibrio que tiende a mantenerse por sí solo.

La realidad es muy distinta. Cuando la tasa de interés llega a cero, se configura un estado de desequilibrio. La política monetaria es inefectiva, porque el público no está dispuesto a recibir la liquidez. Por su parte, la política fiscal sólo tiene un multiplicador ligeramente mayor que uno (por cada peso de aumento del gasto, el ingreso nacional se incrementa en algo similar).

Aún más diciente, su impacto sobre el producto se da por una sola vez y para sostenerlo habría que incrementarlo en los períodos siguientes. Así, el estímulo fiscal de US$780 mil millones aplicado en Estados Unidos tenía que ampliarse en el período siguiente para mantener el crecimiento de 4,5% del producto de principios de año y evitar que en seis meses cayera a cero.

A estas alturas no se ha entendido que el verdadero origen de la crisis es el exceso de ahorro mundial, que tiene su epicentro en Estados Unidos. Por tratarse de un fenómeno global, las condiciones de Estados Unidos se transfieren al resto del mundo por la vía de los flujos financieros, la producción y exportación industrial y la bolsa.

La economía colombiana, por estar montada en la burbuja de la inversión extranjera, es especialmente vulnerable. La reactivación que se observó en el primer trimestre se originó en la entrada de capitales que propició la revaluación, elevó los precios de los activos y disparó las ventas de productos importados. Sin embargo, el sistema no es sostenible. Al mismo tiempo, la revaluación reduce la producción de bienes transables destinados a la exportación y al mercado interno, y desplaza la mano de obra al desempleo y la informalidad.

Así, la expansión ocasionada por la especulación y el déficit fiscal es contrarrestada por el debilitamiento de la balanza de pagos, que se verá acentuado por la caída de la economía mundial y en particular de Estados Unidos. La economía colombiana está regresando a un estado de deficiencia de demanda efectiva y restricción externa que deprimirá la producción y el empleo.

En efecto, en los últimos dos meses se observa una fuerte caída en la construcción, el empleo formal, las exportaciones no tradicionales, la agricultura y la industria, con todos los visos de acentuarse. La expansión de la economía se explica cada vez más por la minería y la inversión pública. Al igual que Estados Unidos, la recuperación no genera las condiciones para mantenerse.

 

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