Por: Luis Carvajal Basto

La respuesta de Uribe

“Me obligan”, dijo el Presidente .El paso del ámbito jurídico al político, coloca el asunto en manos de una ciudadanía  mayoritariamente Uribista que no diferenciará entre repetir elecciones y una nueva elección. Ahora sí arrancó la tercera de Uribe. Pero antes debe pasar por un Congreso  que no tendrá la misma coalición. La cosa puede parar en una reforma Constitucional.

Eso de repetir elecciones después de la mitad de un periodo se parece  a un “cuento chino”. A la corte se le fue la mano y se encontró con la segunda reelección de Uribe, si quiere, y creo que lo estaba pensando, pero ahora quiere.

La convocatoria de un referendo va a ser duramente cuestionada. Pero es la única salida institucional que dejará a nuestra democracia en pie. Los mismos argumentos que permitieron la reforma Constitucional del 91, el artículo 2 de la Constitución de 1886 que reconocía la soberanía del pueblo y que es en esencia el 3 de la nueva,  abrirá el camino de  nuevas reformas. El pueblo es soberano.

Hasta los más recalcitrantes opositores de Uribe deben reconocer que es una salida democrática. Aquí no se han cerrado las cortes  ni el congreso y las Instituciones funcionan. A pesar de los narcos presos y sus amenazas de chantaje, de políticos más que corruptos y de las mismas Farc.

Lo otro sería esperar que un Presidente tan popular como Uribe, luego de arrinconar a las Farc, se dejara llevar a donde sus opositores y la corte, en un país en que  muchas veces se interpretan las Leyes a discreción,  quisieran .Pero eso no pasa ni aquí ni en ninguna parte. No es cuestión de gustos. Es la realidad. Nadie se deja “moler” y menos, teniendo mayorías.

En la semana que termina varios columnistas, no propiamente simpatizantes de Uribe, hablaron de la reacción negativa que producía la gavilla que se estaba formando contra el Presidente. Pero nadie esperaba que el fallo de la corte se sumara, simultáneamente con el vecino Presidente Correa, quien amenazó con boicotear el comercio  para perjudicar a Uribe dentro de Colombia, “echándole” sectores empresariales encima.

No sé como se imaginan la Paz los colombianos y creo que faltan muchas cosas para conseguir equidad. Pero lo conseguido por la
Seguridad democrática esta fuera de discusión hace rato. Por eso el respaldo popular al Presidente no trata de justificar  la que debemos conseguir, sino la Paz que ha sido. Uribe lo sabe y le ha apostado a la contienda de los votos aquí y ahora.

Pero no tiene la cosa tan fácil. No se puede olvidar que ya perdió una consulta al Constituyente primario y que apenas sientan aroma de reelección, si no lo han sentido, muchos de sus amigos hasta hoy, se la van a poner muy difícil. Y el referendo requiere de mayorías en ambas cámaras.

Se están juntando varias cosas que ameritan que esa convocatoria al Pueblo vaya más allá de una nueva elección. Hace rato venimos hablando de una reforma a la justicia y existe una comisión trabajando en una reforma política de fondo. La seguridad democrática debe elevarse al rango de política de Estado. En lugar de un remiendo, puede ser la oportunidad para una cirugía de fondo a la Constitución de 1991.

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