Por: Luis Carvajal Basto

La resurrección del centro

El más importante hallazgo en la reciente encuesta sobre cultura política publicada por el DANE, es que, ahora  el 37% de los colombianos se considera de “Centro”; el 4% de “Izquierda”, y el 10.3% de “Derecha”. Un cambio considerable si se compara con la misma encuesta en 2013, cuando nos declarábamos  10% de  “Derecha”, apenas  5.2% de “Centro”  y un 4.2% de  “Izquierda”. En 2008 el centro representaba, solamente, el 6.2%.En este 2017,  mientras los extremos se mantienen, el Centro se catapulta. Se constata un cambio de peso en nuestra cultura política. ¿Durará? ¿Será imputable al hastío de la guerra y el fracaso de las “soluciones” extremas? ¿Se verá reflejado en las elecciones?

El resultado es “sorprendente” si se tiene en cuenta el clima de polarización certificado por el plebiscito y las más recientes  presidenciales.

El dato, sin embargo, debe tomarse con precaución, sobre todo en sus efectos electorales: en Colombia la polarización no obedece estrictamente a razones programáticas, ideológicas o al referente de los acuerdos de Paz, aunque se invoque, de uno y otro lado, como argumento político.

La encuesta  deja ver otros hechos significativos: confirma que la iglesia es el lugar de encuentro de los colombianos por excelencia: un 41.5% asiste una vez a la semana;  entre un 48% y un 80%  ya reconoce  la existencia de  algunos mecanismos de participación ciudadana, y  un 59.6% identifica  participación con  obtención de un beneficio particular. Otro interesante  dato.

55.5% estima que el conteo de votos en su municipio no es transparente  y  64.6 que tampoco lo es en el resto del país. La tendencia  ha empeorado si se considera que en 2008 un 47.9% no creía en la transparencia electoral  en su municipio  y  un 55.89% en el resto del país.

A pesar de esa desconfianza  en elecciones, entre un 77.6% y un 82.6%  considera que estas son indispensables en un sistema democrático  y un 85% que Colombia es un país mediana o totalmente democrático. A nivel regional se constatan importantes diferencias: mientras el 40.3% de los costeños piensan que somos una democracia, solo el 16.3 de los rolos piensan así.

El estudio  encuentra que el  48% de los colombianos estima que no se garantizan los derechos a la salud, la seguridad social y el trabajo; un 48.5% que tampoco los derechos a la vida, la libertad y la seguridad, y un 41.7  piensa lo mismo de la libertad de expresión y conciencia.

A pesar de la insatisfacción, manifiesta por un sector importante de la población, con las instituciones y  el sistema político, vale recordar que en 2008 un 78% confirmó en esta misma encuesta  que la democracia era preferible a cualquier otra forma de gobierno, haciéndonos recordar a Churchill, para quien la democracia era el peor sistema de gobierno, salvo por los demás.

El estudio también ratifica el incremento de ciudadanos que utilizan las páginas web de las entidades públicas al confirmar que un 37.5% ya lo hacen. Crece la audiencia, diría el Maestro Zalamea. También avanzamos, en temas públicos, hacia una Colombia virtual.

El hallazgo según el cual el país, mayoritariamente, ha retornado al “centro” es consistente con  los resultados de las más recientes encuestas, digamos, “comerciales”, realizadas por firmas especializadas. El país sigue cambiando y los candidatos deben afinar su sintonía: difícilmente un discurso que funcionaba hace unos años tendrá  éxito ahora si se mantiene imperturbable.

La encuesta, realizada por una entidad pública,  reconocida por su carácter técnico e independiente,  se ha realizado con una muestra de casi 30.000 personas; treinta veces o más  los tamaños de muestras   que utilizan los encuestadores privados. Esperemos que  candidatos, analistas y asesores políticos   consideren sus resultados  seriamente  de cara a las elecciones. Evitarán sorpresas.

@herejesyluis
 

 

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