Por: Yohir Akerman

La reunión

Una cosa está completamente confirmada y es que, como lo estableció La Silla Vacía, a finales de abril el saliente secretario general de Presidencia, Jorge Mario Eastman, visitó al director de Semana, Alejandro Santos, para hablar de los documentos y testimonios sobre las directrices del comandante en jefe del Ejército que tenían el fin de “doblar los resultados” de operaciones en combate. La historia que después publicó el diario The New York Times.

Eastman le explicó a La Silla Vacía que sabía que Semana tenía la información “desde hace dos o tres semanas”, mientras que Santos le confirmó al mismo medio que el entonces secretario general de Presidencia fue a la revista por su experiencia en asuntos de seguridad y defensa, tema central de la denuncia, ya que fue viceministro de Defensa dos veces.

Pues miremos un poco más de su hoja de vida y sobre todo de lo otro en lo que es experto Eastman.

Jorge Mario Eastman Robledo fue, entre otras, consejero presidencial para las Comunicaciones entre 2006 y 2009, en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez; jefe de negociación adjunto del proceso de paz con el Eln en la administración de Andrés Pastrana; secretario privado de Humberto de la Calle, cuando fungía como ministro del Interior de César Gaviria; consejero presidencial para la Modernización del Estado con Ernesto Samper; más recientemente, fugaz fórmula vicepresidencial de Juan Carlos Pinzón; secretario general de la Presidencia con Iván Duque hasta abril pasado, y, próximamente, embajador de Colombia en el Vaticano.

El hombre orquesta.

En octubre de 2004 el entonces presidente Uribe lo nombró viceministro de Defensa, cargo en el que participó en el aterrizaje de la política de Seguridad Democrática con el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas. En 2006 el Gobierno lo nombró en Comunicaciones y en 2009 lo volvió a nombrar viceministro de Defensa, encargado principalmente de las relaciones internacionales del sector defensa y el fortalecimiento de los derechos humanos de las Fuerzas Armadas.

El 24 de abril de 2008, mientras era consejero presidencial para las Comunicaciones, Eastman Robledo participó en otra histórica reunión junto a Bernardo Moreno Villegas, entonces secretario general de la Casa de Nariño.

Esa reunión le costó a Moreno Villegas 18 años de destitución e inhabilidad por la “extralimitación de sus funciones”, en el marco del escándalo de las “chuzadas”. A Eastman Robledo, nada. (Ver María del Pilar Hurtado confirma asistencia de Eastman).

Pero expliquemos mejor esa reunión y, para hacerlo, es necesario retroceder el casete solamente 48 horitas antes para un poco de contexto.

El 22 de abril de 2008 se dio la captura de Mario Uribe Escobar, primo del entonces presidente Uribe Vélez, por sus nexos con grupos paramilitares.

Un día después, el 23 de abril a las 6:30 de la tarde, ingresaron por el sótano de la Casa de Nariño, con autorización del jefe de Estado, Severo Antonio López Jiménez, alias Job, vocero de los paramilitares; Diego Álvarez, abogado de Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, jefe máximo de la Oficina de Envigado; el exgobernador del Cauca Juan José Chaux Mosquera, condenado por sus vínculos con las autodefensas, y el lobista Óscar Iván Palacio, para reunirse con Edmundo del Castillo, secretario jurídico de la Presidencia, y César Mauricio Velásquez, jefe de prensa de Álvaro Uribe.

El contenido de esa reunión es ampliamente conocido. Un día después de la reunión con los voceros de los paramilitares, tal y como lo establece el periodista Julián Martínez en su libro ChuzaDAS, hubo un nuevo encuentro en la Presidencia de la República con el fin de fabricar una historia falsa para vincular al entonces presidente de la Corte Suprema, Yesid Ramírez Bastidas, con empresarios y relaciones de narcotráfico. (Ver ChuzaDAS).

¿La razón? La Corte Suprema de Justicia era el tribunal que había pedido la captura dos días antes del primo del presidente.

El plan, se supo después, consistía en filtrar información a un medio de comunicación para generar desprestigio a la entidad y para eso llegaron a la Casa de Nariño ese 24 de abril la directora del DAS, María del Pilar Hurtado, acompañada por los directores de Inteligencia y Contrainteligencia de la misma entidad; el capitán Fernando Tabares y Jorge Alberto Lagos, para sostener una reunión con Bernardo Moreno; José Obdulio Gaviria; César Mauricio Velásquez; el director de la UIAF, Mario Alejandro Aranguren, y el asesor de comunicaciones, Jorge Mario Eastman Robledo. (Ver Condenan a la Nación).

Casi todos están presos.

El 26 de abril la revista Semana publicó un artículo titulado “El mecenas de la justicia” que hablaba de un empresario opita con supuestas conexiones con la mafia, que pagaba vuelos privados a magistrados de las altas cortes y les organizaba lujosos eventos.

Pero eso no salió bien. Semana tuvo que rectificar la información cuando su director, Alejandro Santos, descubrió que se trataba de un montaje para desprestigiar a la Corte y en especial a Ramírez Bastidas. (Ver Orden del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá).

Todo, fabricado en esa reunión del 24 de abril, misma fecha en la que, gracias a un memorando reservado del DAS que apareció tiempo después, se planeó vincular, de manera falsa, a los congresistas Piedad Córdoba y Gustavo Petro y al periodista Daniel Coronell con la compra de testigos.

Una fecha importante.

Por eso la Procuraduría General de la Nación emitió un cuestionario al presidente Uribe sobre la reunión de ese 24 de abril, en el que Uribe respondió que fue informado del encuentro, pero que su conocimiento era que el objetivo era revisar información periodística. (Ver Carta junio 22 de 2010).

De esa misma manera, el 6 de agosto de 2009, el mismo Eastman Robledo compareció en una diligencia de versión libre ante la Procuraduría por esos hechos, en la que admitió que, aunque no fue convocado formalmente, asistió a ese encuentro ya que su costumbre era “pasar por esa oficina (de Bernardo Moreno) para averiguar los asuntos del día, así como los demás relacionados con mis funciones como asesor en comunicaciones. Al llegar a la oficina se me pregunta si sabía la información que manejaba la revista Semana”. (Ver Declaración Libre).

Finalmente, en la misma diligencia, al ser preguntado por sus funciones como asesor en comunicaciones, Eastman Robledo dijo que en ese momento era el enlace de la Presidencia “con los directores de todos los medios de comunicación. (…) En la práctica yo me especializo mucho en las crisis internacionales, y en lo que tiene que ver con aquellos medios de comunicación que tienen una relación más estrecha conmigo, como es el caso de la revista Semana”. (Ver Investigaciones Especiales).

Esa relación quedó comprobada durante aquel escándalo en 2008 y en este nuevo lamentable episodio. Todo parece indicar que el nuevo embajador de Colombia ante el Vaticano va a tener ante la Santa Sede muchas oportunidades para confesarse por todas esas reuniones en las que, aunque no parece que hizo algo ilegal, sí quedan dudas sobre su integridad.

@yohirakerman

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