Por: Felipe Zuleta Lleras

La revocatoria de Peñalosa

Y que arranquen los insultos y las amenazas de quienes siguen a Petro y detestan al alcalde Peñalosa, porque les advierto de una vez que en esta columna pienso defender al alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, no solo porque creo que es un buen administrador, sino porque estoy totalmente convencido de que los tres últimos gobiernos de izquierda de Bogotá fueron los peores en toda la historia de la ciudad. O sea, amigos lectores, que si detestan a Peñalosa y prefieren a Petro, a Morris y al senador Robledo, bien puedan pasarse a leer otra cosa o empiecen a insultarme enTwitter, basurero que algunos de ustedes adoran para destilar su odio en contra del alcalde y todo lo que les suene a estrato seis. ¡Háganle pues!

Así, mientras algunos de ustedes petristas contumaces me insultan y amenazan, yo defiendo al alcalde. No tengo contratos con la administración distrital, ni con el gobierno, ni asesoro a nadie. Solo vivo y ejerzo mi oficio de periodista. Dicho esto, es decir, que no estoy enmermelado, hablemos del alcalde.

Peñalosa es ciertamente antipático, mal comunicador y un tanto arrogante. Pero es que quienes votaron por él no lo hicieron porque es simpático o buen mozo. No votaron por un payaso ni un recreacionista ni un vendedor de ilusiones (para eso Petro). El voto estuvo determinado porque como administrador es un berraco. Es un gran gerente. En lo que lleva como alcalde ha empezado obras, limpiado paredes y postes, trazado las grandes obras (así no esté de acuerdo con algunas, como el Transmilenio por la Séptima).

Inició la construcción de nuevos colegios por concesión, sí, los mismos que casi cierra Petro porque son centros educativos manejados por los colegios de los ricos para que estudien los pobres como lo hacen los niños del estrato seis.

Ha reparado las calles, modificó el sistema de atención primaria en salud e inició la construcción de centros de atención médica que no son urgencias. Han mejorado las cifras de seguridad.

No voy a hacer un inventario detallado, pero está claro que Peñalosa trabaja y no me cabe la menor duda de que encontró después de los gobiernos de Moreno y Petro una ciudad destrozada, como lo padecimos todos los capitalinos sin excepción. No toma decisiones populares ni populistas y no arriesga el patrimonio de los bogotanos en contratos innecesarios y costosos como los miles que tuvo su antecesor para subsidiar a una gran cantidad de sus amigos progresistas, muchos de ellos antiestablecimiento, salvo que esa teta de la democracia capitalista que tanto odian, les permita mamar del erario. Porque para eso sí son unos capitalistas, pero para joder a un buen alcalde se les sale el mamertismo que les estimula el “bacano” de Petro.

Si Peñalosa es revocado, y espero que los bogotanos responsables no apoyen este disparate, la ciudad seguirá sumida en una crisis más difícil de la que ha estado por años. Y Petro feliz, porque está jugando a que el alcalde haga un peor gobierno que el suyo.

 

 

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