Por: Columnista invitado

La revolución de las clases medias emergentes

La semana pasada presentamos nuestro informe anual de economías emergentes líderes del crecimiento mundial (Eagle).

El informe recoge algunas novedades, como el hecho de que el peso de los emergentes en el PIB mundial superó ya hace unos años al de las economías desarrolladas y que el número de países Eagle o aquellos que superarán la contribución media al PIB mundial de los países del G6 (G7 excluyendo a EE.UU.) durante la próxima década es ahora mayor, gracias a la revisión al alza del peso actual de las economías emergentes en la economía mundial. La mayoría de estos nuevos países son asiáticos y de Oriente Medio.

Algunos elementos del informe continúan inmutables, pero no dejan de sorprendernos. La revolución de las clases medias, que se inició a principios de siglo, continúa en marcha. Mientras en el año 2000 las clases medias y altas suponían 1.500 millones de personas, las estimaciones para 2014 son de casi el doble (2.900 millones) y alcanzarán los 5.000 millones de personas en 2025. Los segmentos más ricos (las clases media alta y alta) también aumentarán rápidamente en la próxima década y alcanzarán cerca de los mil millones de personas en 2025, cuando suponían menos de 100 millones a principios de siglo. Es decir, sólo hemos asistido a parte de la historia de esta revolución social.

Ésta vendrá acompañada de grandes cambios económicos y sociales a nivel mundial. En primer lugar está permitiendo un rápido descenso tanto de la pobreza como de la desigualdad mundial, por lo que de continuar esta tendencia prevemos que el coeficiente de Gini mundial continúe descendiendo. En segundo lugar, va a venir acompañada de un cambio sustancial en los patrones de consumo, con un menor gasto relativo en necesidades y seminecesidades básicas (vivienda y alimentos) a favor del resto (ocio, educación). Los flujos comerciales se verán también afectados y los países cuyas exportaciones se adapten a esta nueva demanda se verán favorecidos. Por último, aumentará también la demanda de bienes públicos como la mejora de las instituciones y representatividad democrática. Todo un reto.

 

*Álvaro Ortíz Vidal Abarca. Economista jefe de análisis transversal de economías emergentes del BBVA Research.

 

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