Por: Ramiro Bejarano Guzmán

La rosca cafetera

Mientras la contratadora Sandra Morelli se alza contra toda autoridad que pretenda investigarla, como ya lo ha hecho con el fiscal, el vicefiscal y la auditora, porque considera que no son imparciales con ella, no tiene sin embargo ningún reparo en conocer asuntos en los que ni legal ni éticamente puede intervenir.

Miren esta historia que de nuevo describe de cuerpo entero a esta falsa heroína anticorrupción, que acusa y exonera selectivamente, según sus intereses, odios y pasiones personales y políticas.

El gobierno de Uribe decidió habilitar un aeropuerto en Palestina (Caldas), tierra del entonces ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, a pesar de que todo indicaba que las condiciones del terreno no aconsejaban ejecutar esa obra. El diseño del aeropuerto fue ideado y contratado por la Federación Nacional de Cafeteros. Al efecto se firmaron varios contratos, uno de ellos lleva la firma del otrora gobernador de Caldas, Emilio Echeverry.

La obra empezó a ejecutarse con base en esos diseños, pero no pudo llevarse a cabo por problemas geológicos, y todo ha terminado en que se inició una investigación fiscal contra el anterior director de la Aeronáutica Civil y otros funcionarios, que inicialmente fue archivada en primera instancia. Pero, ¡oh sorpresa!, la contratadora decidió revocar tal determinación de archivo y dispuso que se iniciara una investigación fiscal contra funcionarios que nada tuvieron que ver con el errado diseño del aeropuerto de marras, la cual ha concluido con cuantiosas e injustas medidas cautelares contra los bienes de los investigados, como la impuesta al entonces director de la Aeronáutica, a pesar de que sólo participó en el 5% de la ejecución, y no en el diseño de las obras.

Hasta allí, todo parecería que se trató de un acierto de la contratadora, pero no es así. La arbitraria funcionaria no involucró al proceso fiscal, como tenía que haberlo hecho, a la Federación Nacional de Cafeteros, que contrató los diseños; a Emilio Echeverry, gobernador de Caldas y ordenador del gasto de la época, además de su asesor en la Contraloría, y a ella misma, como exdirectora jurídica de la Federación.

Los “olvidos” son imperdonables y en mi opinión delictuales, porque resulta que la contratadora Morelli debió haberse declarado impedida en atención a que los diseños del aeropuerto los contrató la Federación de Cafeteros cuando era ella la directora jurídica, y por tanto responsable de la planeación de los contratos. Si otro hubiese sido el contralor, obviamente la Federación y su flamante exdirectora jurídica habrían tenido que ser vinculadas a este proceso para que rindieran explicaciones.

Algo similar ocurre con la gracia dispensada a quienes, a pesar de haber intervenido en el negocio de marras, no ha tocado la mano siempre perversa de esta contratadora. Si otro hubiese sido el contralor, Emilio Echeverry también tendría que haber sido vinculado a este proceso, pero a alguien en la entidad gobernada como si fuese la hacienda personal de Sandra Morelli, su excompañera de trabajo y hoy su jefe, se le “olvidó”, o a lo mejor advirtió, que se trataba de un exfuncionario de la Federación de Cafeteros, exgobernador de Caldas y ordenador del gasto, además hoy cercanísimo asesor de la Contraloría, donde devenga mensualmente jugosos honorarios.

La señora Morelli investiga y juzga a los demás, en la mayoría de las ocasiones sancionándolos arbitrariamente, pero, eso sí, ella sabe ponerse a salvo y tenderles la mano a sus amigos de siempre.

Adenda. En Buenaventura hay una guerra abierta por el control del puerto entre las bandas de los Rastrojos (Empresa) y los Urabeños; todos los días hay asesinatos o desapariciones; asesinan a quien se atreva a ingresar a un barrio sin autorización; hay desplazamientos de personas que en la misma ciudad deben huir de un lugar a otro. Y las autoridades, como si se tratara de un conflicto ajeno. Señores ministros del Interior y de Defensa, son ustedes los responsables de que se ponga fin a esa orgía sangrienta de la ciudad de la Mala Ventura. Si ese va ser el puerto importante del Pacífico para cumplir el TLC, el país estará perdido.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ramiro Bejarano Guzmán

Restos de campaña

Advertidos para lo peor

¡Ah, los políticos!

La cárcel de las encuestas

El ducado