Por: Rafael Rivas

La saga continúa

Las autoridades distritales han reiterado que no privatizarán la ETB. Es el último capítulo de una larga saga.

Hace 15 años, cuando primero se trató de privatizar la empresa, se hablaba de un precio de venta de US$2 mil millones, un poco más de mil dólares por línea en servicio (US$1.225 de hoy). Algunos economistas prestigiosos, inspirados más por su antipatía por las privatizaciones que por su conocimiento de las telecomunicaciones, manifestaron que el Distrito debería recibir por lo menos US$2.000 por línea.

Ese esfuerzo de privatización y los siguientes fracasaron. En el año 2003, el Distrito aceptó que la ETB colocara un 10% de sus acciones entre los inversionistas de la Bolsa de Valores. Se trataba de vincular capital privado a la ETB, con el objeto de aislar la empresa de presiones políticas y mejorar su gobierno corporativo. Las acciones se colocaron a $630 por unidad.

Desde esa fecha, el índice de acciones de la Bolsa de Valores de Colombia se ha valorizado en 600%, mientras la acción de la ETB ha caído 3%. Si la acción de la ETB se hubiera valorizado tanto como el índice de la bolsa, el precio de la acción sería $3.800. Si los accionistas de la ETB se hubieran conformado con mantener el precio de su acción constante en términos reales, sólo recibiendo un rendimiento igual a la inflación, el precio de la acción debería ser $900. Por lo tanto, si se mide según el comportamiento de su acción en bolsa (que es una medida imperfecta), se podría concluir que la ETB ha perdido entre 33% y 85% de su valor en 8 años.

En este contexto, el argumento de que el Distrito no debe privatizar la ETB porque se trata de un patrimonio de los bogotanos es exótico. El mercado piensa que este patrimonio, que hace algunos años era mucho más valioso, se está desmoronando por una administración a la deriva.

Hoy se nos dice que, en lugar de privatizar la empresa, el Distrito debe seguir buscando inversionistas y socios. Pero eso es lo que estaba haciendo hasta hace unos meses, sin éxito. ¿Por qué debería ser el resultado diferente ahora?

Hay un elemento fundamental para prever el fracaso de un intento por vincular socios. En el mundo de las telecomunicaciones, las empresas empaquetan servicios, ofreciendo planes de telefonía fija, de larga distancia, telefonía móvil, internet, cine y televisión. Como la ETB no ofrece algunos de estos servicios, cualquier operador que quisiera empaquetar los servicios propios con los que la ETB está en capacidad de ofrecer se encontraría con el problema de fijar precios de transferencia entre una empresa propia y una empresa en la que el Distrito es socio. Todo esto bajo la mirada suspicaz de las autoridades de control distrital, que siempre sentirían que el inversionista privado se estaría aprovechando de la ETB. Por esto, contrario a lo que sucedió en el caso exitoso de la EEB, es muy difícil que la ETB pueda vincular un buen socio estratégico. O que deba tratar de hacerlo. Parafraseando a Marx, santo patrono del Polo Democrático, en el caso de la ETB el Distrito no debería aceptar ser socio de nadie que acepte ser socio del Distrito.

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