Por: Fernando Galindo G.

La salud: al son de los fallos judiciales

Transcurridos más de nueve meses del Gobierno del presidente Duque, resulta deplorable que el Ministerio de Salud no haya anticipado que una dependencia de la rama Judicial, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, terminara ordenando las decisiones sobre Medimás, último episodio del seriado originado hace años con Saludcoop y protagonizado por Carlos Palacino. 

Medimás es otro de los descalabros que heredó Duque de los dos períodos del gobierno anterior, como el de las 220.000 hectáreas sembradas de hoja de coca, cuyo crecimiento exponencial coincidió con los diálogos de La Habana sobre el proceso de paz con las Farc, y que tiene a Colombia al borde de la descertificación por el gobierno de los Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.

Los fallos del Tribunal ordenan a la Superintendencia Nacional de Salud “revocar la habilitación de funcionamiento otorgada a Medimás, tanto en el régimen contributivo como en el subsidiado, y en un plazo no superior a seis meses trasladar a todos sus usuarios a otras aseguradoras. Revertir la venta de todos los activos y pasivos de Cafesalud EPS y de Esimed S.A., y los contratos de compraventa hechos en el 2017 a favor de Prestnewco y Prestasalud, dueños de Medimás”.

La historia de Medimás se repite, una y otra vez, sin que los agentes del Estado interpreten acertadamente el significado de las acciones de los tribunales de la justicia ordinaria y de los órganos de control, como la Procuraduría General de la Nación, que ya había solicitado anular la operación de la venta de Cafesalud, desde que el exministro Alejandro Gaviria y el exsuperintendente Muñoz cayeron en la inmediatez de avalar dicho proceso, ante la evidente incapacidad operativa de Cafesalud para reemplazar a su progenitora Saludcoop. Muñoz fue suspendido por la Procuraduría en octubre de 2017 y renunció el 31 de enero de 2018.

Del actual ministro se esperaba la lectura correcta: Medimás es el símbolo tardío del fracaso de la Ley 100, que volvió negocio la salud de los colombianos. El apetito desbordado de los intermediarios (EPS) por generar patrimonio y utilidades a sus accionistas los condujo a la negación sistemática de los servicios de atención a los afiliados, mediante maniobras de rampante corrupción. El inicio de Medimás fueron unas IPS, a las que Saludcoop y Cafesalud les adeudaban algunas sumas y aprovecharon la falencia de la última para convertirse en EPS, adquirirla en la supuesta licitación propuesta por el gobierno de Santos y descontar de la UPC la deuda acumulada, con la negación de servicios. No se sabe si saldaron la deuda, pero la acreencia es ahora con los fallos de la justicia ordinaria. Fueron expulsados de Acemi y podrían afrontar procesos en los tribunales de ética médica.

Los partidos tradicionales que se ungieron de mermelada durante los ocho años de Santos, unidos ahora por el resentimiento político a las facciones de la oposición y de la izquierda, pretenden estorbar la buena gobernanza del presidente Duque, quien desde el inicio advirtió que no iba a negociar el apoyo a sus programas con más de lo mismo del pasado. Por eso, se requiere de su gabinete imaginación creativa y decisión para resolver los estropicios heredados. En el tema descrito, cambiando el modelo de salud.

Parche. La JEP recobraría credibilidad si se ocupara de las denuncias de las guerrilleras reinsertadas que acusaron a los congresistas de las Farc por los delitos de lesa humanidad implicados en los abortos salvajes de que fueron víctimas, siendo menores de edad, y que revelaron con valentía en los noticieros.

 

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