Por: Ignacio Mantilla

La sede vallenata de la Universidad Nacional

El pasado 24 de octubre, el Consejo Superior Universitario (CSU), máximo órgano rector de la Universidad Nacional, se manifestó positivamente, de forma unánime, frente a la creación de la Sede de La Paz de la universidad, nombre alusivo a su ubicación geográfica entre Valledupar y La Paz, en el departamento de Cesar, y al momento histórico que vive el país al culminar el conflicto armado con las Farc.

La sesión extraordinaria realizada en Valledupar finalizó con una sobria celebración en el nuevo campus y con la firma protocolaria de la ministra de Educación, Yaneth Giha, del acuerdo 250 del CSU, mediante el cual se crea formalmente la Sede de La Paz. Todos los asistentes tuvimos la alegre sensación de haber comenzado una sesión por fuera de la universidad y haberla concluido en su interior.

Este respaldo del CSU era previsible, si se tiene en cuenta que ya el trámite previo requerido ante el Consejo Académico, realizado unas semanas antes en Bogotá, había generado un intenso debate que se prolongó por seis horas y que terminó con la decisión de avalar el proyecto con un respaldo contundente de 28 votos a favor, uno en contra y un salvamento de voto.

La decisión del CSU va mucho más allá de un acto administrativo o una pura formalidad. Es un visto bueno al compromiso de ofrecer educación superior de calidad a cientos de jóvenes para que no estén en manos de la pobreza, el ocio o la violencia. Este es un sí para responder a las necesidades de la región, aportando un capital esencial para formar personas de gran talento y capacidad académica, que comúnmente se desperdician por la falta de oportunidades.

Este es un sí que reafirma el interés de dejar atrás el pasado colonial, perpetuado con ideas arraigadas de quienes afirman que las zonas andinas del país son las que dirigen la vida política, social y científica del país.

Ha sido muy grato para mí, como rector de la Universidad Nacional, contar con el impulso de las tres últimas administraciones locales de la Gobernación, la Alcaldía de Valledupar y la Alcaldía del municipio de La Paz, para esta apuesta educativa tan esperada por los habitantes de la región.

La firma del acuerdo estuvo marcada por gratos sucesos, como la presencia en el Cesar de un grupo de egresados de la Universidad Nacional que pertenecen a un amplio colectivo de ciudadanos que portaban camisetas con la consigna “Amigos de la Universidad Nacional de Colombia” y que nos manifestaron su enorme satisfacción por este hecho histórico, que, en palabras del ilustre egresado Alfonso Araújo Cotes, es, después de la creación del departamento del Cesar, hace 50 años, el hecho más importante para la comunidad vallenata.

Por donde caminábamos, las personas se acercaban a manifestar su apoyo a la creación de la nueva sede y a expresar su satisfacción de ver ese sueño cumplido. Es imposible no sentir la empatía y el llamado de los habitantes de la región que quieren formarse profesionalmente en la Universidad Nacional de Colombia, patrimonio de todos los colombianos.

Por supuesto, sabemos que esta apuesta representa un gran reto que aún debe superar dificultades, pero lo asumimos con seriedad, responsabilidad y el apoyo financiero del Gobierno Nacional.

La creación de la sede por parte del CSU no es el paso final en este proceso académico-administrativo. Aún hace falta la definición de los programas académicos que se ofrecerán y poner en marcha una nueva estructura académico-administrativa. Tal como lo hemos preparado, la sede se podrá impulsar inicialmente con dos grandes escuelas: una de pregrados y otra de posgrados, que permitan la concurrencia de diferentes áreas del conocimiento con una mínima carga administrativa que la blinde contra la burocracia.

Es mi sueño, y la Universidad Nacional tiene las capacidades, llevar en un futuro cercano la carrera de Medicina y fortalecer la sede hasta tener una gran facultad de Ciencias de la Salud, complementada con las ciencias exactas, las humanidades, las artes, las ciencias agropecuarias y las ingenierías. Sería la primera vez en 150 años que la Universidad Nacional ofrezca la carrera de Medicina fuera de la Sede Bogotá.

También se tiene previsto que buena parte de la oferta educativa se cubra mediante la implementación del programa Peama, que ha dado excelentes resultados en los territorios fronterizos del país. Su dinamismo y flexibilidad permiten una amplia oferta y una alta movilidad.

La Sede de La Paz ofrecerá programas de posgrado de acuerdo con la demanda, así como cursos libres de refuerzo en ciencias básicas para la admisión de los jóvenes bachilleres, con el fin de ofrecerles una oportunidad para que se preparen mejor, puedan ingresar y tener éxito en la universidad.

Las actividades en la sede se iniciarán tan pronto la Universidad Nacional reciba a satisfacción de las autoridades locales el campus que está terminando de construirse y que desafortunadamente ha sufrido retrasos en el cronograma previsto.

Con esta apuesta, la universidad del Estado demuestra una vez más su compromiso con la educación de todos los colombianos en el amplio territorio nacional.

* Rector, Universidad Nacional de Colombia.

@MantillaIgnacio

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