Por: Paloma Valencia Laserna

La sociedad civil; ¿un agente neutro del conflicto?

En Colombia está haciendo carrera la afirmación de que la sociedad civil es un agente neutro del conflicto; no debe estar involucrada y debe ser excluida de los enfrentamientos.

La razón es evidente: no queremos que haya víctimas civiles en una guerra fratricida. Ahora bien, si analizamos las implicaciones teóricas de esta afirmación tenemos consecuencias no tan deseables.


Según esta interpretación en Colombia hay al menos tres entes: los grupos narcoterroristas, el Estado con su Ejército y la sociedad civil. La invitación a que la sociedad civil no esté involucrada en el conflicto entre los dos primeros sugiere varias cosas: por una parte, neutralidad de la sociedad frente a los dos actores; la sociedad civil sería tan ajena al narcoterrorismo como al Estado. Por otra parte, el Ejército representa al Estado y sus bajas no afectan a la sociedad civil. Pareciera, además, que no importa quien gane, pues la sociedad civil seguirá siendo lo que es. Finalmente, indica que el conflicto no la afectaría si los agentes hicieran el esfuerzo de excluirla.


Así las cosas, la sociedad civil es un cúmulo de gente con preferencias indiferentes al resultado del conflicto. La sociedad civil, vista así, es un botín que debe ser mantenido incólume por quienes se pelean por el poder, pues con un ganador, esta estará a su merced. La legitimidad del Estado ni siquiera es una cuestión que merezca la pena examinar, pues la sociedad civil es tan sólo el trofeo de una guerra. Más aún, una sociedad civil como una organismo independiente del Estado puede esgrimir pocos argumentos para exigirle al aparato estatal; aquello que obtiene se deberá a la benevolencia o generosidad del ente. El Estado puede o no tener en cuenta los designios sociales, bien podría tener una agenda distinta a la de la sociedad.


Por el contrario, si buscamos una comprensión donde la sociedad civil este integrada al Estado, como lo plantea Hegel, la visión del conflicto y de las funciones estatales se transforma de manera definitiva; lo que es más acorde con los lineamientos de la Constitución que nos rige.


La consagración constitucional de que Colombia es un Estado Social de Derecho tiene repercusiones. Estado: garantiza la paz y el orden de la sociedad. Social: llama a que todos y cada uno de sus asociados -los ciudadanos- estén integrados al aparato estatal. No sólo en las obligaciones que tiene el Estado frente a los particulares para proveer mejores condiciones de vida, sino también para que el Estado los personifique y haga según los designios sociales. De derecho: la ley es el mecanismo que conecta la sociedad y el Estado de manera práctica. La ley surge de la sociedad misma, y ambos -Estado y sociedad- deben seguirla y respetarla.


Si queremos un Estado que nos represente, que siga los lineamientos de la sociedad, que responda al clamor de los ciudadanos; tenemos que buscar una profunda integración entre la sociedad civil y el aparato estatal. Esto no sólo significa que el Estado debe procurarnos bienes y servicios; el Estado tiene que ser la prolongación de la sociedad. Su voluntad debe ser la voluntad social. Su acción la concreción del proyecto social. Su estructura aquella que mejor sirva a la consolidación del proyecto constitucional que la sociedad busca. El Estado no es sólo un mecanismo; es la sociedad misma organizada. El ejército es la mano armada de la sociedad que defiende ese proyecto y esas instituciones.


Así las cosas, la sociedad civil no puede ser neutral en un ataque contra el Estado; no puede ser indiferente pues la disolución del Estado significa la terminación de la sociedad que somos o que al menos planeamos ser. El Ejército no puede ser una fuerza más, tiene que ser la encarnación social: debe seguir las instrucciones que la sociedad le da través de las leyes y sus pérdidas son pérdidas para la sociedad.


El Ejército de Colombia tiene que hacer un esfuerzo para ajustarse a la ley, y los ciudadanos tenemos que revisar nuestra postura frente a una institución que existe para mantener el orden y garantizar que, a pesar de los ataques de los violetos, pueda desarrollarse el proyecto social en el que todos estamos comprometidos.


@palomavalencial

 

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