Por: Iván Mejía Álvarez

La táctica

Algunas personas siguen creyendo que el fútbol se reduce a meter más goles que el adversario y que la mejor defensa es un buen ataque, lemas que están absolutamente pasados de moda y que han perdido su vigencia en el tiempo.

La mejor defensa es una buena defensa, bien trabajada, mientras que un buen ataque da puntos, pero si no se tienen aditamentos defensivos, de nada sirve. Por eso, el fútbol es equilibrio, balance, compensación de factores.

Con lo que ganan dos jugadores de Millonarios o de Nacional se paga la nómina mensual del Envigado. Por eso, resulta insólito y sorprendente que los dos equipos con los salarios más costosos del país den esa lamentable impresión de falta de trabajo táctico en defensa, mientras que Envigado luce tan sólido como bien trabajado.

Nacional no se puede ver tan mal parado en la cancha, con tantos huecos, con tantas falencias en las pelotas aéreas de costado (mal que viene siendo patético desde hace dos temporadas) y todo por culpa de la confusión en la que se encuentran sus jugadores, a los que se les mueve de posición, se les inventan roles, se les desacomoda frecuentemente en la cancha durante el mismo partido.

Osorio ha aprovechado la mejor nómina del país para ganar títulos, pero desde el Campeonato Mundial viene “perdido”, intentando descrestar a todo el mundo con sus rotaciones y desacomodos posicionales, que tienen el equipo hoy en una compleja situación de inestabilidad.

Su terquedad en jugar con tres defensores, pesados y torpes como Henríquez, le está saliendo muy costosa en su imagen y en el rendimiento del equipo.

En cambio, Lunari ha demostrado hasta la saciedad que no conoce lo que es el trabajo táctico. Es un martirio ver ese equipo en la cancha tan mal posicionado, con tan pocos movimientos que indiquen trabajo entre semana, tan perdido en la contención, tan desequilibrado y desbalanceado por culpa de la falta de filtro y mecanización de relevos, cierres, complementos y apoyos.

El uno, Osorio, porque quiere descrestar, y el otro, Lunari, porque no tiene ni la más remota idea de trabajar tácticamente, para una misma conclusión: qué mal se defienden.

En cambio da gusto ver lo bien paradito que está en el campo el Envigado del joven profesor Sánchez. Buenos relevos, bloques de presión cortos, solidaridad en la presión a los costados, recuperación intermedia, transiciones veloces y bien implementadas con descargas al espacio vacío.

Sánchez les da un baño táctico a Osorio y Lunari y no cobra ni la cuarta parte.

 

 

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