La tarea en pro de los negocios sostenibles

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La economía no ha cambiado. Han sido las circunstancias y el entorno el que ha traído consigo nuevas formas de hacer negocio. Si es así ¿Qué tanto están haciendo las Organizaciones (Estados y empresas con o sin ánimo de lucro) por mantenerse en el mercado y además por ser perdurables en el tiempo? La pregunta parece obvia, pero en realidad tiene muchos matices. Una respuesta lógica es que las Organizaciones entonces debe procurar por mantener su rentabilidad y liquidez en el tiempo y con ello entonces podrán ser perdurables. Es decir que tendríamos Organizaciones longevas, más no infinitas.

Vayamos por partes. En el caso de los estados, su obligación va por mantener un equilibrio económico, lo que se trasladará a sus ciudadanos. A su vez los ciudadanos podrán gozar de los beneficios de un Estado estable y con ello podrán ser productivo y con reglas de juego clara, sobre todo en materia económica y social. Recordemos que cuantos más ciudadanos satisfechos existan en un Estado más posibilidades hay de hacer intercambio comercial. Ahora bien, en el cambio de las empresas, cuanto más incentivos de inversión de largo plazo existan para las empresas más y mejores oportunidades de empleo existirán. Por ello es necesario que los Estados piensen en el largo plazo y de una vez por toda echen a andar una planeación, verdaderamente, estratégica de los estados. Esa será la función principal de un estadista, mas no la de un gobernante y esto último es lo que abunda en nuestros países latinoamericanos.

En el caso de las empresas, es necesario que éstas hagan inversiones de corto plazo que redunden en el largo plazo. Me refiero a que las empresas en lugar de estar pensando o de seguir pensando en la maximización de riqueza de corto plazo lo hagan mejor para el largo plazo. Acá es donde he venido insistiendo en columnas anteriores. He venido enfatizando que no es lo mismo excelencia operativa que estrategia. Mientras las empresas sigan pensando en maximizar la utilidad a través de minimización de costos y gastos, que es válido por cierto, menos tiempo tendrán para invertir en lo verdaderamente estratégico, es decir el largo plazo y la perdurabilidad de dichas rentabilidades en una función, casi que infinita, con respecto del tiempo.

Lo verdaderamente importante para las empresas es que puedan seguir siendo vigentes en el mercado. Es decir que pongan en el centro de atención sus ventas y por ende a sus clientes o consumidores. Para que esto sea perdurable en el tiempo las empresas deben invertir en la búsqueda de alargamiento del ciclo de vida de sus productos o servicios y/o buscar otros productos o servicios diferenciados en el mercado o complementarios de los actuales. Para ello es necesario poner de presente la necesidad de los clientes, no de la compañía. Acá es donde las empresas deberían ser responsables con la sostenibilidad de sus ventas. Para ello deben tener en cuenta que sus productos o servicios sean verdaderamente sostenibles tanto con el medio ambiente y su ecosistema, con su impacto social y que la gobernanza de las empresas tenga presente a todos los actores alrededor de sus productos.

Así las cosas, las empresas deben invertir en establecer y ejecutar una planeación estratégica en donde se promuevan los objetivos de desarrollo sostenible promulgados por las Naciones Unidas. Es decir, cuanto más se tenga claro en la estrategia de la compañía que no solo hay que invertir y procurar por tener una cultura emprendedora e innovadora, sino que esta estrategia tenga perfectamente alineada la estrategia de sostenibilidad (ESG, Medio ambiente, Social y Gobernanza de los negocios), entonces tendremos Organizaciones verdaderamente perdurables.

En twitter @JnicaV

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