La tesis de Miguel Ceballos

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Antes de comprar la tesis del alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, con la que pretende desdibujar la molestia ciudadana con la Policía Nacional, me gustaría conocer las pruebas que tiene para asegurar que detrás de las manifestaciones de la semana anterior en Bogotá estaban el Eln y las disidencias de las Farc.

¿Tiene acaso el alto comisionado interceptaciones que prueben que Pablo Beltrán, Gabino, Iván Márquez o Santrich llamaron a quienes protagonizaron actos violentos en la capital del país para ordenarles atacar los CAI? ¿Tan organizadas están las disidencias como para coordinar este tipo de acciones conjuntamente con el Eln y lograr la efectividad que ni en 52 años consiguieron las Farc?

Suponiendo que sea así, ¿acaso el responsable del orden público en el país no es el Gobierno Nacional? ¿Qué pasó ahí? ¿También le quedó grande esta tarea a Duque?

Antes de salir a tirar barro al aire para ver a quién le cae y se mancha, el alto comisionado para la Paz debería tener claro que, primero, este no es su papel y, segundo, que a quien le hace daño con este tipo de afirmaciones es al Gobierno del que hace parte, porque está aceptando que el orden público nacional es otra de las tantas cosas que le están quedando grande a Duque y que como presidente de la República ha sido incapaz de garantizar.

Decir que hay organizaciones de jóvenes en Bogotá con una marcada ideología radical no es nada nuevo, todos lo sabemos, y siento tener que recordarle al alto comisionado que no es ningún delito pertenecer a ellas. Lo que no está bien es que algunos de sus integrantes acudan a las diferentes manifestaciones que se convocan para atentar contra la infraestructura de determinado bien, sea público o privado.

Resulta bastante exótico afirmar que estas organizaciones de jóvenes en Bogotá responden a las órdenes de estructuras armadas ilegales como el Eln o las disidencias de las Farc. Si es así, insisto en que el alto comisionado debe decirle a la opinión pública de cuál de los frentes del Eln o de cuál de los grupos disidentes salió la instrucción de atacar más de 20 CAI en Bogotá y por qué el Gobierno Nacional no hizo nada para contener esta acción.

Si el doctor Ceballos no lo sabe, le diré que basta con que se convoque a una marcha para que de inmediato aparezcan todos los que sienten malestar contra el Estado y hagan de las suyas, y en medio de la revuelta no falta también el que llegue para romper vidrios, puertas y robar lo que encuentre a su paso. Es aquí donde se requiere la acción de la Policía para que, ajustada a las normas, proteja a los ciudadanos y detenga a quien hace males, sin afectar a los que protesten de manera pacífica ni a los transeúntes que de casualidad pasen por el lugar de los hechos.

No es actuando como si se estuviese combatiendo a un grupo guerrillero a campo abierto como se puede recuperar la tranquilidad en un disturbio en medio de una ciudad como Bogotá. Solo faltó que a Duque se le volviera a ocurrir sacar tanques de guerra a patrullar calles y avenidas.

El Gobierno Nacional debe atender las molestias por una Policía que abusa de la autoridad que le confiere el uniforme. De lo contrario, la ira ciudadana que estalló la semana pasada en Bogotá volverá a reventar como un volcán en erupción, y me temo que cada vez será peor si el presidente Iván Duque continúa escondido en la comodidad del Palacio de Nariño, sin dar la cara y sin reconocer que las prácticas abusivas en esta institución deben ser expulsadas de su día a día.

Esto no se puede seguir tratando como un tema de manzanas podridas, porque quejas ciudadanas por maltratos de la Policía a los colombianos de a pie, especialmente a los jóvenes, las hay por montones, la diferencia con el asesinato de Javier Ordóñez es que no hay un video que las pruebe.

No me explico por qué es tan difícil reconocer que el abuso de autoridad es una práctica sistemática en la Policía Nacional y que se requiere expulsarla para que una vez más se gane la confianza ciudadana. En algo debemos ser claros y es que ha sido la misma Policía la que se ha encargado de minar el respeto que hacia ella debe tener cada uno de los colombianos.

Me tendrá que disculpar el alto comisionado para la Paz, pero debo decir que no creo nada de lo que ha asegurado en los noticieros, porque las manifestaciones en Bogotá surgieron de la indignación por el asesinato de Javier Ordóñez, eso es un hecho innegable que no puede pretender tapar con este tipo de afirmaciones. Otra cosa es que se rechacen las acciones violentas, que no necesitan ser organizadas ni coordinadas para que a la luz pública sean perfectas. Basta con que reine el caos para que estas logren la efectividad que se busca.

Por último. Lo que faltaba. A Diego Molano se le ocurrió decir que estructuras del microtráfico están detrás de los ataques a los CAI en Bogotá. Es decir, según el Gobierno Nacional, aquí están las disidencias de las Farc, el Eln y el narcotráfico juntos en los ataques a los CAI... ¿no habrá también algún grupo talibán?

@sevillanojarami

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