Gobierno anuncia 200.00 subsidios de vivienda entre 2020 y 2022

hace 10 horas
Por: Juan Carlos Gómez

La triste historia de los ductos

Una de las barreras más grandes a la competencia en los servicios de televisión, internet y telefonía es la limitada capacidad que tienen los ductos de las viviendas para recibir el cable físico que entrega las señales a cada hogar. Ese cuello de botella impide que los usuarios puedan libremente cambiar de operador o escoger uno diferente para recibir únicamente uno de los tres servicios y no todos, empaquetados a la brava.

El tema es tan grave que en muchos casos los colombianos no pueden acceder a una antena comunal para recibir las señales de televisión abierta; entonces resultan obligados a ser clientes de los operadores de cable y a pagar por señales que son gratis.

Esta realidad viene sucediendo desde hace por lo menos quince años. En 2011 el Plan Nacional de Desarrollo le ordenó a la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) expedir un reglamento técnico en materia de instalación de redes de telecomunicaciones en los inmuebles nuevos bajo el régimen de copropiedad o propiedad horizontal.

En el año 2013 la CRC expidió tal reglamento -denominado Ritel- con las especificaciones técnicas que deben seguir los constructores para garantizar la capacidad suficiente que les permita a varios operadores llegar a los hogares en condiciones de igualdad y, de paso, proteger la vida y la salud humana y reducir la polución visual.

El Ritel que tanto beneficio le hubiera reportado a la economía doméstica y a la competencia entró en vigencia en julio de 2015, pero, antes de dos meses, la CRC aplazó sus efectos hasta septiembre de 2017 y volvió a hacerlo muchas veces más. Hace pocas semanas se promulgó otro Ritel -más light- que empezará a regir en julio de 2019.

Si asumimos que entre 2014 y 2018 se habrían construido en Colombia por lo menos 700.000 viviendas, se puede dimensionar el daño inmenso que se causó a la competencia y al bienestar de los consumidores aplazando sucesivamente la vigencia del Ritel.

El caso del Ritel merece ser analizado seriamente por quienes glorifican al regulador convergente sin advertir que un acto ilegal del regulador tarda muchos años en ser anulado por el Consejo de Estado.

@jcgomez_j

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