Por: Cartas de los lectores

La triste paradoja del puerto de Buenaventura

El 10 de diciembre de este año, El Espectador publicó un artículo de Juan Miguel Hernández Bonilla titulado “La triste paradoja del puerto de Buenaventura” que presenta una realidad cierta; por el puerto entran los bienes que generan riqueza, en un escenario de exclusión social, abandono y olvido. La reflexión es por qué esta situación continúa, mientras el sector portuario es económicamente exitoso y genera excelentes resultados tributarios a la nación que en nada se reflejan en el desarrollo humano de la región. Todos son conscientes, como se manifiesta en los movimientos de protesta, así sucedió con el paro cívico por espacio de 21 días, que fue un éxito por su capacidad de lucha y resistencia. La pregunta es: ¿por qué esta realidad? Es el momento de pensar el futuro de la ciudad-región, que no es sólo lo portuario, este ha sido el error del Estado.

Es un territorio biodiverso y multiétnico. Entre las acciones estratégicas para superar esta situación están fortalecer el talento humano, la generación de empleo de calidad y desarrollo productivo, en una ciudad multivocacional con grandes ventajas comparativas como son las cadenas productivas del agua (una paradoja), el turismo ecológico, la pesca industrial de profundidad, el comercio internacional de pescado fresco, los servicios derivados del puerto: logística del transporte, traducción, comunicaciones, embalajes, mecánica de contenedores, reparaciones marinas, eventos empresariales, hotelería, por señalar algunas de las muchas actividades. Otras ramas productivas son las empresas de valor agregado a las mercancías internacionales, el uso industrial de la madera, las artesanías.

Los pueblos para su desarrollo demandan de organización, dirección y liderazgo que piense y oriente. Hay que comenzar por definir la visión del territorio que queremos –el futuro– concertada con los diferentes actores sociales. Acá es donde comienzan a sentirse las ausencias (debilidades):

1. La ciudad carece de masa crítica (consolidada) que piense el territorio, que oriente la reflexión, es notoria la falta de presencia del sector académico. 2. Otro actor, el empresarial con arraigo en la ciudad, es de muy bajo perfil. 3. Se carece de organización ciudadana con visión, es necesario avanzar en consolidar una ciudadanía organizada, con capacidad crítica, independencia de criterio, con ejercicio de veeduría y control a la gestión de lo público, tarea que debe realizarse con participación de los sectores sociales como son los maestros, los gremios profesionales, sindicatos y opinión pública, entre otros. 4. Urgente, ante la débil institucionalidad, fortalecerla basada en relaciones de confianza y gobernabilidad, eficiente en la generación de valor público-social que produzca impactos y beneficios a la población, con enfoque de gerencia social, ética y transparencia en la gestión.

Cuatro condiciones necesarias en una dinámica que supere la desesperanza e incapacidad para asumir endógenamente el desarrollo. Tarea pendiente constituye el soporte social, más allá de las obras, se trata de construir capacidades y competencias sociales y organizativas que potencien el desarrollo humano, en donde el factor económico signifique bienestar para la población.

La tarea les corresponde a los bonaverenses, hay que hacerla ya.

Jesús Glay Mejía N. Cali.

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