Por: Ana Cristina Restrepo Jiménez

La Unión hace la fuerza

A las 9:54 p.m. del 28 de noviembre de 2016, la torre de control del aeropuerto José María Córdova de Rionegro perdió contacto con el avión LaMia de matrícula LMI2933. El equipo brasilero de fútbol Club Deportivo Chapecoense viajaba en la aeronave procedente de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Ya sabemos el resto de la historia. Seis sobrevivientes, 71 muertos.

Hace un año, miles de hinchas y ciudadanos de todo tipo abarrotaron el estadio Atanasio Girardot para rendir homenaje a las víctimas.

Las imágenes de los medios de comunicación parecían decirlo todo: Medellín y Antioquia, modelo de solidaridad.

“Mostramos el liderazgo en solidaridad, este es un patrimonio que vale más que cualquier riqueza material, así seguiremos ante las buenas pero ante todo en las dificultades”, declaró el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, después de recibir la orden Grado de Gran Cruz Oficial del embajador de Brasil, Julio Glinternick Bitelli.

Esta semana, a 57 kilómetros de Medellín, en medio de un bucólico paisaje andino, una ceremonia, sobria, conmemoró el primer año de la tragedia. Al parque principal de La Unión, oriente antioqueño, asistieron representantes de la Alcaldía de Medellín y la Gobernación, dirigentes deportivos, hinchas, familiares, cuerpos de rescate, curiosos. Minuto de silencio, breves discursos, arreglos florales, placa de honor. Eucaristía en el cerro Gordo, hoy llamado Chapecó.

Hace un año, dada la magnitud del accidente, el alcalde de La Unión, Hugo Botero, declaró la urgencia manifiesta para proveer refrigerios, combustible y cuidar al personal de la policía en el cerro durante 35 días: “Se llevaba el menaje diario a más de 30 efectivos de la institución”.

La urgencia manifiesta aplica para eventos en los cuales “puede suscitarse la necesidad de remediar o evitar males presentes o futuros pero inminentes, provocados bien sea en virtud de los estados de excepción, o por la paralización de los servicios públicos, o provenientes de situaciones de calamidad o hechos constitutivos de fuerza mayor o desastres, o cualquier otra circunstancia similar que tampoco dé espera en su solución, de tal manera que resulte inconveniente el trámite del proceso licitatorio (…)”.

Recuerda Botero: “Fue un alto costo que íbamos a compartir con la Gobernación de Antioquia. Pero, después, por índole de papeles y demás, quedó todo esto en manos del municipio”. Un error de papeleo en el área jurídica de la Secretaría de Gobierno de ese entonces dejó a La Unión con una deuda que la administración local calcula en $70 millones. Aunque suene a “plata de bolsillo” para el presupuesto de un municipio, no lo es.

La Unión no conoció los titulares de prensa por cuenta del accidente de LaMia. Por el contrario, es un municipio que ha demostrado crecer ante la adversidad. Sus montañas fueron territorio del noveno frente de las Farc (conocido como Atanasio Girardot), el Alirio Buitrago del Eln y el grupo Élkin González Vásquez, disidente del Epl, que en varias ocasiones se tomó la población.

Los aplausos son ajenos, mientras La Unión hace la fuerza para pagar sus deudas.

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