COVID-19: ¿Cuáles son las acciones adelantadas por el Gobierno para enfrentar la pandemia?

hace 11 horas
Por: Leonardo Fabio Martínez Pérez

La UPN continúa luchando en defensa de los derechos de las mujeres

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1993, reconoce y caracteriza los diferentes tipos de violencias que sufren las mujeres, desde agresiones físicas, sexuales, psicológicas, hasta las más graves representadas en los feminicidios. Este tipo de violencias se expresan en distintos ámbitos locales y globales, además de hacer parte de diversos contextos y escenarios sociales relacionados con los círculos familiares, laborales, escolares y en dimensiones más amplias asociadas a conflictos sociales y políticos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ONU Mujeres, se estima que el 35 % de las mujeres de todo el mundo en algún momento de sus vidas han sufrido violencia física o sexual (sin contar casos relacionados con acoso) causada por un hombre. Por otro lado, a 2017, el número de mujeres asesinadas alrededor del mundo fue de 87.000, de las cuales más de la mitad (50.000) fueron exterminadas por sus parejas o miembros familiares, lo que se traduce en 137 asesinatos de mujeres por día.

En Colombia el panorama no mejora. Según datos del Instituto Nacional de Medicina Legal, durante el año 2019 se presentaron 531 asesinatos de mujeres en todo el país; de este número, 188 mujeres habían recibido una valoración médica y legal por violencia de pareja. Esta entidad también establece que 23.189 mujeres están en riesgo extremo, es decir, pueden ser víctimas de un feminicidio en cualquier momento.

En el país, durante los últimos 10 años, 2.657 mujeres que han acudido a las autoridades para denunciar su caso han sido posteriormente asesinadas por sus parejas debido a la atención ineficiente de las instituciones encargadas. Esto indica que cada 36 horas una mujer que previamente había denunciado maltrato o agresiones es asesinada. Esta situación se vive por todo el territorio nacional en departamentos como el Valle (484), Antioquia (457) y Bogotá (361). Estas cifras continúan haciendo evidente la necesidad de adoptar estrategias efectivas que permitan prevenir y atender los diferentes casos de violencia contra las mujeres.

En el contexto universitario, desafortunadamente también se presentan distintos tipos de agresiones contra las mujeres y de igual forma se ha tenido que lamentar la pérdida de integrantes de la comunidad universitaria a causa de feminicidios, tal como lo experimentamos en la Universidad Pedagógica el año pasado y nuevamente lo que lleva de este, cuando dos de nuestras estudiantes fueron víctimas. También se vivenció en la Universidad Industrial de Santander, al perder a dos de sus integrantes este año debido a la misma causa.

Frente a esta cruda situación, la Universidad Pedagógica Nacional ha buscado diferentes estrategias de prevención, atención y acompañamiento de las estudiantes que han sido víctimas de diferentes tipos de violencias. En los casos registrados en los que los agresores eran estudiantes y profesores de la Universidad, se iniciaron procesos disciplinarios por las instancias pertinentes, dando como resultado la no vinculación de profesores, en cumplimiento de la Ley 1257 de 2018 que estipula que “las violencias contra las mujeres vulneran los derechos humanos, afectan la dignidad de las personas”. Así mismo, se han sancionado estudiantes agresores.

Como una de sus estrategias para afrontar esta problemática, la UPN adoptó a través de la Resolución rectoral 1175 de agosto del 2018 el Protocolo para la Prevención y Atención de las Violencias contra las Estudiantes, favoreciendo una vía de protección de los derechos de las mujeres para garantizar un espacio universitario libre de violencias. Con un año de implementación, hemos evidenciado un importante avance en el acompañamiento y apoyo de las estudiantes, consideramos que es importante continuar trabajando en la mejora e implementación de estos protocolos como una estrategia para crear canales de comunicación ágiles y efectivos para denunciar este tipo de sucesos.

Sin embargo, somos conscientes de que la mera implementación de estas rutas de atención no es suficiente para superar la problemática, pues nuestro trabajo debe estar enfocado en generar una transformación cultural tanto a nivel institucional como en la sociedad, que permita abandonar las comprensiones patriarcales y machistas sobre las que se establecen las relaciones con los otros y que aún permean cada dimensión de lo social. Si bien es importante tomar medidas estacionales para garantizar la transversalización de la equidad de género, también cuestionarnos sobre las causas que motivan las acciones violentas, un asunto importante que nos debe interesar.

Aunque no existe una causa única a la que pueda atribuirse una conducta agresiva, sí existe en general una serie de factores de riesgo que pueden hacer surgir la aparición y posterior mantenimiento de la violencia de género. Dentro de ellos, una variable predominante es la situación de desigualdad real en la que puede encontrarse la mujer respecto al hombre, en diferentes sentidos: fuerza física, dependencia económica, aislamiento, etc. Otras situaciones están asociadas a factores socioculturales, ya que de acuerdo con Wolfgang y Ferracuti (1967)1 existen estadísticas criminológicas que apuntan a que sujetos que se encuentran en sectores marginados de la sociedad tienden a ser más violentos que los de otros sectores. Otros factores que pueden influir están relacionados con asuntos biológicos, psicosociales y sicopatológicos.

En esa medida y teniendo en cuenta la vehemente solicitud de la comunidad universitaria sobre la implementación del Plan de Transversalización de Género, la Universidad contempla como una de sus principales apuestas en el Plan de Desarrollo Institucional 2020-2024 este proyecto que, más allá de crear nuevas rutas de atención, pretende desde diferentes componentes abordar aspectos relacionados con la gestión de conocimiento no androcéntrico. Este busca prevención de violencias basadas en género, participación y representación en equidad, entre otros tantos aspectos que deben ser trabajados y que convocan no solo la voluntad institucional, sino el compromiso de todos los miembros de la comunidad universitaria.

* Rector, Universidad Pedagógica Nacional.

1 Wolfgang, M. E. y Ferracuti, F. (1967). The Subculture of Violence: Towards an Integrated Theory in Criminology. London: Social Science Paperbacks.

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