Por: Felipe Zuleta Lleras

La urna de cristal

Esta semana se cumplen 15 meses desde que Juan Manuel Santos asumió la Presidencia.

Sin lugar a dudas ha marcado muchísimas diferencias con su antecesor, lo que le ha permitido gobernar con un amplio margen gracias a la llamada Mesa de Unidad Nacional.

Sin embargo, hay varios asuntos que parecen no haber arrancado del todo y que ya empiezan a inquietar a varios sectores del país. El que más se siente es el que tiene que ver con la percepción de seguridad. Si bien las estadísticas, comparadas con el mismo período del año anterior, no han variado sustancialmente, lo cierto es que muchos colombianos, entre los que me encuentro, creemos que a este gobierno no le ha ido bien, hasta ahora, con sus dos ministros de Defensa. A Rodrigo Rivera lo ensanducharon en una pelea entre el Ejército y la Armada, y fue muy poco lo que pudo mostrar en materia de resultados. Y a Juan Carlos Pinzón, cuya designación celebramos, le ha pasado un fenómeno muy curioso. Y es que está actuando más como un general de cuatro soles que como un ministro. Le ha dado por utilizar términos castrenses, visitar cuanta guarnición existe y pasarles revista a las tropas.

A mí me da pena, pero Pinzón, en menos de dos meses en su cargo, ha sufrido una cantidad de derrotas que no se veían desde hace mucho tiempo. Desde el ministro Rivera estamos oyendo de un nuevo plan estratégico para combatir a la subversión y parece que, o no ha salido, o no les está funcionando. Lo grave de eso es que quien tiene a su cargo contarle al presidente todos los temas de seguridad es Pinzón, que como digo parece estar más ocupado en la minucia que en los asuntos realmente claves para que no se deteriore la seguridad. Y en este contexto a veces siento que Santos está encerrado en su urna de cristal, es decir, que no le están diciendo toda la verdad.

Otro frente preocupante es el de la infraestructura vial. El ministro Germán Cardona lleva 15 meses tratando de resolver los chicharrones que se encontró, pero ya va siendo hora de que haga algo, pues el Ministerio está paralizado y las carreteras destruidas, las nuevas obras sin adjudicarse y, eso sí, los anuncios de lo que se hará se oyen todos los días.

Súmenle a esto algunos desaciertos del Gobierno como los que estamos viendo con la pretendida reforma a la justicia, con el fuero militar, con la reforma de la educación, con el anuncio inoportuno de construir un hotel en el Tayrona y con una gran cantidad de noticias que tienen que ver con la devolución de tierras y que han puesto en alerta roja a muchos inversionistas extranjeros que pensaban venir o lo hicieron de buena fe porque el gobierno anterior les pidió que invirtieran en Colombia. Ojalá el presidente decida salir de su urna de cristal, haga más acuerdos con los ministros y sobre todo oiga más lo que se dice en la calle.

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Notícula: Definitivamente el restaurante Di Lucca sigue siendo excelente. Tantos años y su calidad se mantiene impecable. 

Twitter @fzuletalleras

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