¿Aislamiento inteligente o prolongar la cuarentena?: Iván Duque responde

hace 1 día
Por: Piedad Bonnett

La validación del maltrato físico

La desproporción de las reacciones de esta sociedad es increíble. El país lleva semanas alebrestado con el fallo de la Corte sobre consumo de alcohol y drogas, un debate que no tendría que haberse llevado a esos extremos —¡se anuncian marchas!— si no se leyera amañadamente el fallo a fin de señalar a buenos y malos, como tanto les gusta a los fundamentalistas. Como han explicado los que saben, se trata ahora de hacer compatible el derecho al libre desarrollo de la personalidad con la obligación estatal de garantizar los derechos de todos. Algo difícil pero no imposible, pues existen normas que permiten a las autoridades limitar o prohibir el consumo en zonas sensibles. Y tan claro que monseñor Darío Monsalve, uno de los pocos prelados progresistas dentro de la Iglesia católica, declaró que “a los niños y niñas hay que protegerlos, pero la forma no es generando autoritarismos o moralismos excesivos que llevan a cohibir las libertades”.

En cambio, no se ve la misma alarma frente a los videos que mostró Petro, en los cuales unos soldados disfrazados de guerrilleros torturan a sus compañeros con el argumento de que con violencia física y vejámenes los preparan para resistir al enemigo. El cuestionado comandante del Ejército justificó ese tipo de entrenamiento como una “estrategia de supervivencia” y el ministro de Defensa, en vez de escandalizarse, lo único que alcanzó a decir es que ese video se grabó en otra administración. Sabemos que un soldado necesita una preparación física y psíquica rigurosa y entrenarse en tácticas de defensa y ataque. Pero no así. ¿O a los altos mandos les parece muy formador poner a un soldado a arrancarle a una gallina la cabeza con los dientes, y a regar a sus compañeros con su sangre? Eso es educar para la violencia, la crueldad, la deshumanización, perpetuar la idea obsoleta de que se es “macho” si se aguanta el castigo físico, y proponer como necesario maltratar para que, lleno de rabia y odio, el soldado enfrente al enemigo. Y yo me pregunto cuánta deshumanización, odio y crueldad tiene que haber en aquellos soldados culpables de falsos positivos.

El coronel (RA) Hugo Bahamón sugiere, en carta a este diario, que gracias a esos “laboratorios de supervivencia” los soldados que estuvieron secuestrados no sufren, como en otras partes del mundo, de estrés postraumático. Desafortunadamente lo contradicen los datos de los muchos soldados que han declarado sufrir de insomnio, de pesadillas, de brotes de violencia. Pero, además, Petro acaba de revelar algo todavía más grave, que esta vez el ministro de Defensa no pudo negar: que entre 2000 y 2016 hubo 1.155 suicidios entre los miembros de las FF. MM. “Tres veces más alta la tasa de suicidio (…) que en el resto de la sociedad colombiana”. Y continúan en el posconflicto. Algo tiene que estar pasando.

El director del Observatorio de Infancia y Adolescencia, Ernesto Durán, explicó esta semana que la violencia contra los niños “parte desde cuando, como sociedad, aceptamos el castigo físico como una forma de educar; eso tiene una relación con la reproducción de la violencia en los círculos familiares y termina en casos de homicidio”. Pareciera una idea aislada del tema que trato. Si reflexionamos un poco, veremos que no.

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2019-06-14T22:06:42-05:00

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2019-06-15T14:27:02-05:00

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