Por: José Salgar

La valorización de los derroches

En el momento de máximo derroche de luces y música navideñas, se olvida de dónde sale tanto dinero para darle al pueblo la tranquilidad y la paz del pesebre, como remate de un año repleto de noticias tormentosas.

Por muchos años Medellín fue ciudad ejemplar en luces navideñas. Con dineros oficiales y de grandes empresas antioqueñas, durante todo el año se preparaba la deslumbrante iluminación y programas populares en las calles. Después fue Bogotá, con improvisaciones de cada alcalde, incluidos unos corbatines en los postes, que le criticaron a Peñalosa. Este año hubo competencia para demostrar que unas ciudades han gastado más que otras en esa iluminación. Cali parece que va ganando, seguida por Barranquilla y Bucaramanga.

La sociedad de consumo ha entrado de lleno a utilizar las iluminaciones y cantos al Niño Dios para atraer a multitudes de bajos recursos y sembrar en los cerebros las marcas de fábrica más famosas. Lo hace bien, con la técnica de los  publicistas que invierten certeramente sus presupuestos. Este año, con las batallas campales para vender bebidas, automóviles o aparatos novedosos de comunicación o diversión, todo dinero que se destine al boom navideño es buena inversión, que aumentará la productividad futura.

Si las mejores iluminaciones y despliegues para Navidad lo hacen las  grandes empresas comerciales, no se justifica gastar impuestos públicos en ostentosos derroches para iluminar calles y plazas. Bastaría ponerse de acuerdo para reglamentar y fijar zonas al comercio y la industria, y dejar a cargo de la empresa de energía de cada ciudad otros sectores especiales. En Bogotá serían la Plaza de Bolívar, Monserrate, grandes vías como la 7ª. y la Jiménez, o cruces como la 100 con 15.

Vale la pena una explicación detallada de lo que ha gastado el Distrito en la Navidad de este año, para ver lo que puede ahorrarse en el futuro y dedicarlo a otros aspectos de la vida en sectores populares urgidos de arreglar calles intransitables, prevenir inundaciones, aumentar cupos para educación y salud o financiar obras nuevas sin necesidad del dudoso, impopular e inoportuno impuesto de valorización.

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COLETILLA. Las luces son para aumentar los consumos de los estratos bajos, costeadas por estratos altos, que las ven por tele desde la playa o el club.

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