Por: Viviana Quintero Márquez

La verdad que se fue con los extraditados

A CASI DOS MESES DE LA EXTRADIción de los máximos jefes de las autodefensas, y en medio de una actualidad nacional vertiginosa y cambiante, quedó enterrado el tema de la ubicación de desaparecidos y fosas comunes.

La “ventana de la muerte” es una expresión que se utiliza en medicina forense para indicar la hora aproximada de una muerte. Con la extradición de los máximos jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), la verdad sobre la ubicación de las fosas comunes de las que ellos son responsables, tiene ventana de la muerte exacta: 2:12 a.m. del 3 de mayo de 2003.

Según la Fiscalía General de Nación, la búsqueda de los desaparecidos en Colombia se ha transformado gracias a la información que se viene recibiendo por parte de versionados y familiares, en vigencia de la Ley de Justicia y Paz. A marzo 18 de 2008, este organismo había encontrado 1.292 cuerpos en 1.086 fosas comunes. ¿Qué pasará con la verdad sobre la desaparición forzada, las fosas comunes y los cuerpos sin identificar, tras la partida de los líderes que ordenaron las más grandes masacres y persecuciones políticas de la historia colombiana?

La página web de la Fiscalía General de la Nación tiene un portal exclusivo para exhumaciones. Allí, las fotografías, las noticias, los comentarios y el mismo sistema de identificación de personas desaparecidas produce dolorosas y encontradas sensaciones: mujeres en su mayoría, amas de casa que han esperado, incluso por más de una década a sus familiares desaparecidos, reciben pequeñas urnas de madera con el nombre impreso de sus familiares. Son numerosas las imágenes, entregas en Sucre, en Bolívar, en Magdalena, en Antioquia, en Putumayo y en todos los departamentos a lo largo del territorio nacional. Parece que fuera una lucha despiadada contra el reloj, que mientras avanza, profundiza el duelo incompleto de los familiares de las víctimas, que son a su vez, sobrevivientes del flagelo de la guerra.

Sin las versiones de los principales cabecillas de las Auc, la Fiscalía se enfrenta a la verdad que aporten los mandos medios y a los diarios reportes que reciben por parte de familiares de las víctimas. Pero ni con todo el empeño de éstos últimos se puede avanzar tan rápido como se logró con la información aportada por aquellos que ordenaron, dirigieron y perpetraron las desapariciones e inhumaciones masivas en su conjunto.

Ahora, ¿quién va a preguntarles a los extraditados por las fosas comunes y por los desaparecidos? ¿Con qué incentivos continuarán colaborando con esta historia, que apenas se empezaba a conocer sobre las dimensiones de la desaparición en la confrontación colombiana? Se pone en contravía el paso del olvido a la memoria.

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