Por: Mar Candela

La vida después del feminicidio

Contexto:

La infortunada víctima fue identificada como Jennifer Andrea Plazas de 29 años de edad, quien al no soportar más los celos enfermizos de su compañero sentimental, decidió abandonarlo; resultó ser su sentencia de muerte.

El agresor, de nombre Andrés Gómez, al ver la salvajada que había cometido, también se lanzó desde esa altura contra la primera planta; pero no murió, quedó mal herido. Los sucesos se dieron en junio de 2018 y el 24 de julio del presente año será la audiencia pública para la sentencia. Hoy, Jennifer Andrea Plazas, después de los sucesos, se ha dedicado a buscar justicia para su hermana, reconstruir la vida propia, la vida de su madre, la vida de su sobrina de tan solo ocho años quien fue testigo de cuando su padre lanzó a su madre desde un octavo piso en un edificio. Actualmente es una activista férrea. Ella es una mujer ave Fénix acogida en este Feminismo Artesanal. Esta carta escrita por ella ilustra muy bien lo que ha sido la vida después del feminicidio:


 
 

 

Amada hermana,

Desde aquel aciago día en que tu hija, tu madre y yo, tu hermana, intentamos con nuestras humanas fuerzas rescatarte del agresor y hoy presunto feminicida, Andrés Gómez Uriza, nuestras vidas han sido atravesadas por la palabra feminicidio. Las palabras para expresar este dolor no existen. Hoy, un año y un mes después, en espera de la condena del presunto asesino y responsable de la más grande desgracia que ha  tocado nuestra historia, la sensación de irrealidad no cesa. ¿Cómo nos pudo pasar esto? ¿Por qué a ti? ¿Toda esta pesadilla es cierta?

Ninguna respuesta nos traerá consuelo.

¿Cómo responder las preguntas de tu hijita, quien presenciara el hecho a sus siete años? En esa vocecita inocente la palabra mamá es cada vez menos frecuente con el pasar de los días. Esa historia y sus preguntas son invisibilizadas después de los titulares de prensa.Hemos hecho cuanto hemos podido para honrar tu memoria. Ninguna condena alcanza para reparar tu ausencia. Ninguna. Pero es necesaria. Hemos soportado los revictimizantes procesos de la justicia. Y la tortura de verle la cara de cinismo, frialdad e indiferencia a Andrés Gómez Uriza en cada audiencia. Hemos gritado tu nombre en las calles y en los medios. No te olvidamos, Jennifer Andrea Plazas Pinilla.

Desde el día en que nos fuiste arrebatada por el odio machista, muchos otros nombres de mujer aparecen junto a la palabra feminicidio, muchas otras familias se han sumado a nuestra tragedia y otros huérfanos preguntan sin que podamos responder. Hasta que como familia lo vivimos no lo veíamos, y está ahí, tan cerca, el peligro. Clamamos justicia por ti hermana, por nosotras, por tu hija y por las mujeres. Nos queda transformar nuestro dolor en aprendizaje y prevención para otras. Que tu historia pueda salvar la vida de muchas. No te olvidamos 

Colofón: En Colombia el 90% de los feminicidios no llegan a justicia plena. Un gran porcentaje de feminicidas se escapan con sus hijos y nunca son encontrados. Y no es el 1% de las familias que puede abanderarse de la lucha feminista porque simplemente el dolor no se los permite. Estamos en un país con pandemia de feminicidios  y es una realidad que no podemos ignorar. Tenemos que unir fuerzas para trabajar en la prevención de feminicidios.

* Ideóloga, Feminismo Artesanal.

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2019-07-19T16:32:23-05:00

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La vida después del feminicidio

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