Por: Iván Mejía Álvarez

La vida no es fácil

Colombia está realizando en esta Copa América un curso intensivo de cómo sufrir. Han sido tantas y tan variadas las circunstancias que han rodeado la presencia nacional que llegar hasta los cuartos ya termina siendo una hazaña.

Lo primero con lo que se ha tenido que compartir es el mal juego. Perdida e incoherente contra Venezuela, ausente y enredada frente a Perú; tan sólo el lance frente a Brasil podría mencionarse como cercano al nivel que tuvo el equipo en el Mundial. En Brasil todo salía redondito, expedito; en Chile todo es a los trompicones, dando botes, forcejeando. Lo único de suerte que se ha tenido es la clasificación gracias al triunfo de los brasileños.

Frente a Perú se jugaron 15 minutos buenos y después todo fue confuso, porque el nivel de James y Cuadrado, sobre todo este último, es flojo y la generación del juego no aparece. No hay socios en la mitad del campo y James no tiene con quién tocar y sacar la bola jugada desde atrás.

Se tenían dudas de la defensa y en medio de todo han cumplido correctamente. Zapata ha sido férreo y Murillo infranqueable, el mejor de Colombia en la ronda inicial, mientras los laterales vienen de menos a más. Los de contención, muy bien en su tarea.

En cambio se tenían grandes expectativas por la capacidad goleadora del equipo y se sumaban los 38 de Jackson con los 25 de Bacca, más el recuerdo de Falcao y los goles y movimientos de Teófilo. Y a esto se adicionaba el talento de James y de Cuadrado. No había pierde, pero resulta que los goleadores no la meten, que los armadores no hacen pases gol, que la pelota llega, cuando llega, sucia y mal jugada a unos delanteros carentes de recursos y sin capacidad de maniobra. El único gol fue obra de un defensor en un rebote.

El curso de sufrimiento empezó con la lesión de los dos volantes mixtos, Aguilar y Guarín; siguió con la lesión del volante creativo Quintero, y se prolongó con la grave lesión de Valencia en pleno torneo y la sanción a Sánchez. No hay mediocampo de marca y el próximo partido es contra Argentina y su juego ofensivo, cuando más se requería de la Roca y otro que metiera. Armar el equipo ante Argentina va a necesitar de una buena dosis de ingenio del técnico y elaborar el plan de juego deberá extraerle a Pékerman lo mejor de su variado repertorio de táctica y estrategia.

Es la hora del técnico para romper la cadena de infortunios y finiquitar el curso acelerado de sufrimiento que ha vivido la selección en esta Copa. Para ganar también se necesita aprender a sufrir.

La vida no es fácil, ¿verdad, don José?

 

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