Por: Hugo Sabogal

La vigencia del Fernet

Su receta se mantiene en secreto, pero se trata de un extracto alcohólico amargo que resulta de macerar, en aguardiente de uva, varias hierbas como azafrán, ruibarbo, manzanilla, mirra y cardamomo.

La semana pasada estaba parado en una fila de supermercado, en Buenos Aires, para pagar por una pasta fresca y unas lechugas. Los demás ingredientes –tomate, albahaca y aceite de oliva– estaban en casa (un apartaestudio temporal en el delicioso barrio de Palermo), donde Ana María, mi esposa, me esperaba con una copa de vino rosado. Al mirar alrededor, observé a mujeres, hombres, gente de la tercera edad y muchos jóvenes con una botella de Fernet Branca en sus carritos y canastas. La razón era que esa noche, tras la inauguración de la Copa América, jugaba Argentina contra Bolivia, y el país entero se preparaba para mirar lo que a la postre fue un decepcionante partido de la Albiceleste. El Fernet estaría allí para calentar los espíritus y, por qué no, los entumidos cuerpos, en una de las noches más frías del año.

Camino al apartamento, entré a curiosear en un par de acogedores bares, donde el Fernet Branca también corría a mares, mezclado, principalmente, con soda y Coca-Cola. En esos entornos, y a diferencia de la selección de Sergio Bautista, el Fernet ganaba por goleada. En ese momento me imaginé que escenas similares se estaban repitiendo desde Cafayate, en el taciturno norte, hasta Bariloche, cubierta de ceniza volcánica.

El Fernet Branca es el elíxir de rigor en Argentina y su fuerza se mantiene desde que, a principios del siglo XX, llegó empacado en las cajas y valijas de los miles de inmigrantes italianos que arribaron a Buenos Aires en busca de un futuro. Uno podría pensar que, con el ascenso del vino, la cerveza y los destilados importados, el Fernet Branca perdería su lugar de privilegio, pero no ha sido así. Además de los restaurantes de mantel blanco, donde la amarga bebida se ofrece como certero digestivo junto con el café, el Fernet Branca abunda en bares y boliches en su mezcla más escueta, con hielo y Coca-Cola. Pero quizá lo más interesante es que se ha convertido en la fuente de inspiración de jóvenes alquimistas, quienes lo usan como base de innovadoras y fascinantes mezclas.

En Italia, su punto de origen, el Fernet Branca mantiene su posición como aperitivo y bajativo, dos formas de consumo que también tienen miles de adeptos en el resto de Europa y en el este de Norteamérica, principalmente entre los ítalo-estadounidenses. Recientemente, incluso, leí un artículo en el Wall Street Journal, que registraba la popularidad del Fernet en algunos bares de Nueva York.

Igual que ha ocurrido con otras bebidas amargas y aromatizadas, como el Campari y el Dubonnet, la receta de elaboración del Fernet se mantiene en secreto. En breve, se trata de un extracto alcohólico amargo que resulta de macerar, en aguardiente de uva, varias hierbas como azafrán, ruibarbo, manzanilla, mirra y cardamomo. Según la leyenda, su creadora fue María Scala, una mujer nacida en Milán, quien posteriormente contrajo matrimonio con el farmacéutico Bernardino Branca, quien la mejoró y comercializó. En corto tiempo el laboratorio de Branca no daba abasto para atender la creciente demanda y por eso, junto con su familia, montó una planta de elaboración. Desde entonces, la legendaria firma se conoce con el nombre de Fratelli Branca Distillerie, aún la líder en su categoría.

Además de beberse como aperitivo y digestivo, el Fernet se utilizó, en sus orígenes, como remedio para enfrentar el cólera y curar padecimientos menstruales y gastrointestinales. El imaginario popular, igualmente, lo ha considerado un excelente calmante de la resaca o guayabo.

Los italianos radicados en Argentina recibían el Fernet por barco, en cantidades tan importantes que el agente local, Hofer y Compañía, sugirió enviar el extracto y finalizar el proceso en suelo argentino. En 1941, Hofer instaló la primera fábrica en el porteño barrio de Patricios. Y, en 1982, construyó una moderna y gigantesca planta en Tortuguitas, un municipio de la provincia de Buenos Aires.

A mí me gusta el Fernet con soda y mucho hielo, y, dependiendo de la ocasión y la disponibilidad, prefiero agregarle unas gotas de limón y una hoja de menta. Como digestivo, lo disfruto en una copa corta y muy frío, aunque muchos lo combinan con el café.

Pero la forma más popular de consumo, en Argentina, es el Fernet Branca con Coca-Cola y, en otros casos, con vermouth. La receta más convencional del Fernet Cola está compuesta de una parte de Fernet Branca, cuatro partes de cola y mucho hielo. El Clásico Porteño, otro poderoso coctel, se prepara con dos partes de vermouth, una parte de Fernet, agua con gas, hielo y una fina tira de limón.

Con el reciente lanzamiento del Fernet Branca Menta se ha abierto un nuevo mundo de posibilidades cocteleras. Una de ellas es el Branca Menta Mojito, que contiene ron, jugo de limón, agua con gas y mucho hielo. Y, sin duda, uno de los más refinados cocteles es el Asia On My Mind, que incluye Absolut Ruby Red, Absolut Mandrin, Midori (licor de melón) y Fernet Branca Menta.

Como ven, la vigencia del Fernet es el resultado de una búsqueda permanente de innovación para adaptarlo a los nuevos tiempos, mientras los mayores siguen aferrados a las fórmulas de siempre. Es la mejor convivencia de gustos en distintos tiempos y lugares.

Anécdotas con sabor a Fernet

Así como el champán Bollinger ha aparecido en varias escenas en las manos de James Bond, el agente 007, el amargo Fernet también ha robado cámara en títulos cinematográficos de gran calado. Por ejemplo, es el trago favorito de Oscar D’Onofrio, el personaje principal de Las noches de Cabiria, película dirigida por Federico Fellini. También aparece en una escena de la serie televisiva británica A bit of Fry and Laurie.

Más mundanas han sido las menciones al Fernet en la música de grupos musicales argentinos como Los Caligaris, que cantan un tema titulado Asado y Fernet y en varios reportajes periodísticos, el golfista cordobés Ángel Cabrera se ha declarado también entusiasta bebedor de Fernet.

 

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