Por: Jaime Arocha

Laicidad en riesgo

Hoy registro el horror de que dos de quienes en 1985 fueron mis primeros estudiantes de Antropología en la Universidad Nacional figuren como víctimas de la derecha instalada hace nueve meses. El uno, Carlos Rosero, estuvo a punto de perecer en el atentado de Lomitas junto con la lideresa Francia Márquez y otros dirigentes del Proceso de Comunidades Negras. Los salvaron dos agentes de la UNP heridos de gravedad.

 
Sylvio Garcés, Rudecindo Castro, Trífilo Viveros, Ñaka Mandinga y Carlos Rosero en Tumaco, a los 20 años de aprobada la Ley 70 de 1993, agosto 26 de 2018. / Jaime Arocha

La segunda exalumna es Pilar Rueda Jiménez, en la mira de quienes apelan a la violencia simbólica para afectar la JEP. Aun antes de haber recibido su título, ella comenzó a trabajar a favor del proceso de paz con el M-19. Invitó a varios de sus maestros y maestras a que viajáramos a Tacueyó y en la antigua hacienda de Santo Domingo dialogáramos con Carlos Pizarro y demás comandantes de esa guerrilla.

 
Carlos Pizarro, Carlos Alonso Lucio, Martha Martínez y Pilar Rueda, antigua hacienda de Santo Domingo, Tacueyó, Cauca, mayo 20 de 1989. / Jaime Arocha

Nuestro primer viaje fue entre el 19 y el 21 de mayo de 1989. Llegamos a un lugar repleto de académicos de varias nacionalidades interesados en esa dejación de armas. De ahí la espera para reunirnos con Pizarro. Apretujados en la casa de la comandancia, con Arjaid Artunduaga y otros comandantes, nos quejábamos de la hegemonía cultural que para entonces silenciaba a indígenas y afros. Desde atrás, oímos a alguien haciendo la analogía con los hombres de gris, determinados a robarnos la imaginación, por fortuna derrotados por Momo, una niña silenciosa y sabia, aliada de la tortuga Casiopea, pitonisa del futuro. Me sorprendió oír acerca de la heroína de las lecturas en voz alta con mis hijas. Excepcional estar ante un líder para quien al porvenir nacional lo podía iluminar la moral que inmortalizó Michael Ende en una novela infantil.

Un mes más tarde, hacíamos parte de una comisión más amplia que participaría en el taller sobre resolución pacífica de conflictos. Pilar también lo había propuesto. Nos encaramábamos al platón de una volqueta que llevaba la remesa a Tacueyó, para tener que bajarnos a los cinco kilómetros en un retén del Ejército. Mientras nos requisaban, los soldados nos pedían que le dijéramos a Pizarro que pronto irían por él.

Al taller también invitaron a estudiantes de bachillerato del Cauca, y lo inauguraron niños indígenas, quienes en la iglesia del pueblo cantaron el himno nacional en nasa y representaron bailes tradicionales. De las exposiciones, la más impactante fue la de Marcos Yule Yatacué, alumno de la primera promoción de la maestría en Lingüística de la Universidad de los Andes y hoy en día uno de los adalides más destacados de su pueblo. Se refirió al sistema nasa de justicia, incluyendo a la que hoy todo el mundo conoce como guardia indígena.

 
Niños nasa abren el taller sobre resolución pacífica del conflicto, Tacueyó, Cauca, junio 17 de 1989.
Jaime Arocha

De las notas que tomábamos iban saliendo las ideas que, con el arqueólogo Gerardo Ardila, el politólogo Hernando Valencia Villa y Pilar, llevábamos a las Mesas de Concertación y Análisis. Las contemplaba ese proceso de paz como medio participativo de reformar la Constitución hacia esa ciudadanía aún por materializarse que de verdad acepte la pluralidad cultural de la nación.

 
Marcos Yule, adalid nasa en el taller sobre resolución pacífica del conflicto, Tacueyó, Cauca, junio 17 de 1989.
Jaime Arocha.

Lamentable estar hoy bajo un régimen que pone en riesgo a personas veraces, compasivas, igualitarias y valientes. Adalides con esa ética laica que para Yuval Harari es antídoto de los nacionalismos que amenazan la democracia**.

* Agradecido con Laura Morales del Centro Editorial de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, quien logró que mi libro “Afroanimismo” pudiera ser lanzado el 3 de mayo en la Filbo que acaba de terminar.

** Ver “21 lecciones para el siglo XXI”, págs. 228-233.

 

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