Por: Manuel Drezner
El arte y la cultura

Lanchas y “El viaje invernal”

Que nuestro excelente cantante Valeriano Lanchas haya escogido para su presentación en el Teatro Santo Domingo el ciclo de canciones de Schubert El viaje en invierno o, mejor, El viaje invernal es gran testimonio de lo artista que es este intérprete, ya que sacrificó el lucimiento que le daría una colección de cancioncitas y arias operáticas para cantar en su lugar una de las creaciones más profundas de toda la música vocal. Schubert mostró en su genialidad cómo en el formato casi esquelético de unas canciones acompañadas por piano se pueden expresar acertadamente las emociones más profundas. En la concepción de Schubert, el papel del piano deja de ser el de un simple acompañante y su importancia es igual a la del cantante. Alejandro Roca, otro buen músico, cumplió en forma excelente su labor y entre los dos, Lanchas y Roca, dieron un recital de gran categoría, porque los dos músicos se compenetraron de maravilla entre ellos y con la obra que interpretaban. Lanchas, que ya había cantado el ciclo hace unos años en la Luis Ángel Arango, ha refinado su interpretación, le ha agregado mucha expresión y es evidente la madurez artística del músico; un verdadero orgullo para el país.

El viaje invernal tiene una estructura dramática muy clara. La primera parte muestra al desdichado amante abandonando la morada de su amada y en la segunda mitad se muestran las consecuencias, donde el tormento interior alterna primero con la nueva esperanza y, cuando ella no alcanza el objetivo, la resignación, sin llegar al final trágico de La bella molinera, esa otra gran obra maestra de Schubert.

Es muy halagador que haya entre nosotros artistas capaces de enfrentarse con éxito a este desafío y el poder oír dos veces en un año esta gran obra maestra muestra también la madurez de nuestras programaciones musicales.

Hablando de otro evento de gran importancia, la presentación de la Sinfónica de Londres bajo la dirección de Simon Rattle fue otro inolvidable acontecimiento musical, que nos trajo una gran agrupación y a uno de los más destacados directores contemporáneos: el sucesor de Karajan en la Filarmónica de Berlín. Sus versiones de la Quinta de Mahler (que para muchos es familiar por su uso en la bella película La muerte en Venecia, de Visconti) y de la Sinfonía de réquiem de Benjamin Britten, en un programa que no hizo concesiones, fueron algo admirable, como era de esperarse.

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2019-05-22T21:00:00-05:00

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