Por: Harry Sasson

Langostinos para Jorge Sierra

Su carne es de sabor suave, yodado y marino.

Jorge Sierra, un amable lector que sigue esta columna desde Barranquilla, me escribió hace poco pidiéndome alguna receta con langostinos. Pues creo que es de la mayor justicia hacer un homenaje a estos pequeños y sabrosos animalitos, pues se han ganado un lugar de relevancia dentro de la gastronomía marina: pueden prepararse de innumerables maneras, quedan buenísimos con una enorme variedad de ingredientes y ocupan renglones privilegiados en la mayoría de menús; se apanan, se asan, se gratinan o se saltean; se les puede encontrar en sopas, ceviches, arroces, pastas y parrilladas, y como si fuera poco, sus carcasas son insustituibles para elaborar el polifacético fondo de mariscos.

Uno de los grandes placeres de la vida es hincar el diente en unos buenos langostinos enteros al ajillo, con las manos y sin recato, disfrutando su sabor suavemente yodado, muy marino y casi dulce, y su textura firme y de alguna manera hasta crocante.

Me pregunta Jorge Sierra sobre el maridaje de los langostinos, y debo responderle que quedan bien con una cerveza helada si son asados, con vinos blancos, rosados o espumosos como cavas y champañas. Así, comenzamos un serie de recetas con langostinos para dar gusto a Jorge y a todos los que disfrutamos de este sabroso fruto del mar.

Langostinos con tomates y albahaca

Ingredientes para cuatro personas

30 langostinos U12-15 pelados y desvenados
3 dientes de ajo machacados
6 tomates chontos maduros pelados y cortados en cuadros
1/2 taza de hojas de albahaca trozadas con la mano
3 cucharadas de mantequilla
1 chorrito de vino blanco
3/4 de taza de crema de leche
Sal y pimienta
Peperoncino al gusto

Preparación

En aceite de oliva a fuego medio dore el ajo hasta que empiece a tomar color. Si desea agregar peperoncino, hágalo en este momento. Aumente la temperatura y agregue los langostinos previamente sazonados con sal y pimienta. Cuando comiencen a tornarse rojizos agregue la albahaca y el tomate, deje que este último suelte los jugos e integre el vino blanco y la crema de leche. Si los langostinos se están pasando de cocción, retire y reserve aparte, y deje que la salsa tome cuerpo. Bañe con la salsa y sirva inmediatamente.

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