¡Larga vida al libro de papel!

Cuan equivocado está en sus apreciaciones sobre el fin del libro de papel, el señor César Rodríguez Garavito en su columna del martes 24 de agosto. Tiene un desconocimiento total de lo que es la industria y el comercio del libro. No se informa y entonces desinforma.

Ese universo en “declive”, produce anualmente en español, 70.000 títulos nuevos sobre todos los temas. En inglés, es el doble. Una librería que importe libros en inglés puede recibir al año unos 200 catálogos de ese mismo número de editoriales. Allí se encuentran cientos de referencias sobre todas las materias posibles. Una librería general, para hablar de Colombia, recibe en promedio 600 novedades mensuales en español. Y no sólo de literatura o novelas. Por lo que se ve, el muerto goza de buena salud.

La editorial Random House, el más grande conglomerado de empresas editoras, estima que para el 2020, sólo el 20% de su producción total será en medios digitales y el 80% restante, seguirá siendo en papel.

Dice el señor Rodríguez que  los libros son caros, esa es la eterna muletilla. ¿Caros con respecto a qué? Estoy en capacidad de demostrarle al estimado “profeta del desastre”, que existen miles de títulos en ediciones de bolsillo, cuyos precios  en promedio están entre los $20.000 y los $25000 pesos. Dudo que exista, por ahora, un modelo de libro electrónico, de ese valor. Con un ítem: la vida de uno de estos libros puede ser de 70 u 80 años en promedio. Tengo en mi biblioteca libros de la colección Austral, una de las primeras colecciones de libros de bolsillo surgidas en español, que datan de los años cuarenta del siglo pasado. Intactos y legibles. Como dice Umberto Eco: “El libro es uno de esos inventos del hombre, tan perfectamente creado, que no necesita modificaciones. Como la rueda, la cuchara, el plato”.

Que los estudiantes no tienen dinero para comprar un libro que les cuesta 40.000 pesos, dice don César. De nuevo surge, lo que es muy común en nuestro medio: el subdesarrollo mental, entre otras, más grave que el económico. No hay dinero para comprar un libro, pero sí hay dinero para comprar cerveza.

La lectura por internet, el chateo y demás no constituyen en gran medida, una lectura seria ni una escritura correcta. Estamos hablando de leer un texto completo. Estamos hablando de leer las grandes obras de la humanidad. No mensajes banales ni conversaciones insulsas. La mayoría de los estudiantes llegan a la universidad sin comprensión de la lectura y con terribles faltas de ortografía y redacción en sus escritos.

La tecnología es importante, pero ponderemos las cosas.

Cito a Jean Claude Carrière, gran conocedor de todo lo que tiene que ver con la cultura escrita: “La característica de los profetas, de los verdaderos y de los falsos, es que se equivocan siempre”.

 

 Felipe  Ossa  Dominguez. Cali.

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