Por: Gonzalo Silva Rivas

Largo bache

La recién posesionada viceministra de Turismo, Sandra Victoria Howard, tendrá que romper un prolongado receso de seis meses que se presenta en la ejecución de las políticas de ese despacho. La interinidad provocada por el fugaz paso de la actual directora nacional de Planeación, Tatyana Orozco, tras el retiro en marzo de su antecesor, Óscar Rueda, ha dilatado la ejecución de importantes proyectos, carga no imputable a la buena labor de la viceministra (e), Clara Inés Sánchez.

Son diversos los desafíos que deberá asumir la nueva titular para retomar y avanzar en las políticas impulsadas en la última década para la promoción de Colombia como destino turísticamente competitivo en el escenario mundial. Superar la barrera de los 4 millones de viajeros internacionales en 2014, y elevar los ingresos del sector a US$3.700 millones, constituyen objetivos prioritarios de este Gobierno. 

Motivo de sus preocupaciones habrá de ser el Plan Estratégico Sectorial y la puesta en marcha del Fontur, junto con el mejoramiento de la conectividad aérea y terrestre, y la continuidad en la ejecución de obras de infraestructura ya proyectadas. En la lista de espera se encuentran el Camellón de El Rodadero, el Teatro Santander, el hotel Arhuaco de Pueblo Bello, el parque Juanambú, la Casa de la Cultura en Valledupar y la marina de Riohacha. En su natal San Andrés y Providencia están los hoteles Isleño y Aury; el Spa, el puerto Lancheros, el muelle Johnny Key, el Cove y el Hoyo Soplador.

Los centros de Convenciones, en un país que se vende como destino de negocios, no dan espera. El de Popayán está por terminar; el de San Andrés cuenta con recursos. Y hay que avanzar en los de Bogotá, Santa Marta, Barranquilla, Bucaramanga y Cúcuta. 

El desafío es grande. El viceministro Rueda fijó una meta muy alta. Institucionalizó la “Semana de Receso” que acaba de terminar y que ayuda a la reactivación del turismo y del empleo. Convirtió en patrimonio autónomo el ahora Fondo Nacional del Turismo; incremento sus recursos de $4.000 millones en 2006, a $150.000 en 2013, y sumó a su función promocional la cofinanciación de obras de infraestructura, en las que se invirtieron $300 mil millones. Durante sus seis años de gestión se construyeron 17 mil habitaciones hoteleras; se señalizaron turísticamente más de 10 mil kms. de vías y se crearon los programas Tarjeta Joven y Red de Pueblos Turísticos Patrimoniales.

Sin duda, la joven comunicadora social aprovechará su experiencia profesional para mantener vigentes apropiados niveles de diálogo con los empresarios privados, jalonar con ellos el crecimiento de las metas turísticas y garantizar el cumplimiento de los indicadores de gestión. Su éxito lo corroborará la adecuada ejecución de más de $200 mil millones que tiene sobre la mesa, y que olvidará el largo bache que vivió el sector.

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