Las buenas compañías

Noticias destacadas de Opinión

Así como algunos, por dentro y por fuera, rezan y se calman, hace ya muchos años descubrí que la compañía de unas palabras que se repiten iguales y de memoria —mentalmente o en voz alta— son como el mantra que serena a algunos orientales. Entre mis palabras sagradas tengo algunas en lengua materna que hablan de la lectura y de los libros: “Venturoso rincón, amigos mudos, / libros queridos…”. “Retirado en la paz destos desiertos, / con pocos, pero doctos, libros juntos, / vivo en conversación con los difuntos / y escucho con mis ojos a los muertos”. Si dejo aparte a las personas (familiares, amigos), los libros son sin duda mi mejor compañía. No sé cuántos tengo, muchos, pero ninguno me sobra, ni siquiera los malos, y me cuesta tanto deshacerme de ellos como al avaro de sus monedas menudas.

Esta cuarentena, que hace diez días superó el doble de 40 días, ha sido grata para mí gracias a los libros. He leído con esa misma pasión y dedicación con que leía en la juventud, con ese enajenarse (salirse de uno mismo) en que consiste la lectura larga y profunda. Podría hablarles de los muchos libros que he leído (del devastador y clarividente El colgajo de Philippe Lançon, por ejemplo, o de esa novela perturbadora, Saber perder, de David Trueba, o de los siempre frescos y vivos Ensayos de Montaigne), pero me voy a concentrar en la lectura más concentrada que he hecho, porque me he dedicado a traducirlos: se trata de 12 cuentos para niños de Kipling, que en inglés se llaman Just So Stories.

La traducción es una de las lecturas más profundas y más misteriosas. Desde el mismo título hay que tratar de descubrir en qué estaría pensando Kipling cuando puso Just So Stories a esos cuentos infantiles. A veces las respuestas llegan tarde. Durante dos meses trabajé con el título tentativo de Puros cuentos, que al menos sonaba muy colombiano, y yo no pretendo que mi traducción supere las fronteras. Pero ya terminando hallé unas palabras en las que Kipling contaba que solía contarle esos cuentos a su hijita Josephine, de cinco o seis o siete años, y que cuando él cambiaba una frase o una sola palabra de la historia —con Josephine a punto de dormirse ya y con los ojos cerrados—, la niña se levantaba molesta y lo corregía. Dice Kipling que los cuentos “had to be told just so, or Effie would wake up and put back the missing sentence”. Es decir, tenían que contarse como eran (just so), o si no Effie se enojaba.

En marzo de 1899 tanto a Kipling como a su niña les dio una enfermedad de la que ahora se habla mucho: neumonía. El escritor estuvo a punto de morir; su hija no pudo superarla, se murió a los siete años y Kipling, decían sus amigos, “nunca volvió a ser el mismo”. Entonces, cuando publicó los cuentos que le contaba a su niña, ya como libro, en 1902, les puso ese título, Just So Stories, es decir, los cuentos como son, o como eran. Así encontré el título en español: Los cuentos como son.

Además de los libros, el cine y la música han sido mis otras compañeras en estos meses de aislamiento por la peste. La música de las palabras (poesía), es decir la música en sentido lato, pero también la música en sí, en su sentido estrecho. Sin lectura, sin historias y sin música yo no sabría cómo soportar la vida. Claro que nos quedan otras cosas: la conversación y el contacto con los demás, el amor, la comida, la bebida. Pero si se fijan bien, todo esto que nos acompaña, que es nuestra mejor compañía en estos días atípicos, es la cultura. En estos meses en que la vida se reduce a lo esencial y no a lo suntuario ni a lo inútil, nos damos cuenta de que la cultura es fundamental. Que la cultura es, entonces, una de las primeras cosas a las que deberían tener acceso todas las personas. Solo después del agua, del alimento, de la salud y del aire, no se me ocurre nada más importante. La educación, por tanto, tendría que ser como la concebía Russell: educación en la cultura, es decir, en los placeres que duran toda la vida.

Comparte en redes:

 

Te contamos que estamos trabajando en nuestra plataforma tecnológica para que sea más fácil de disfrutar, por eso no podrás hacer comentarios en los artículos. Estarán activos próximamente. Gracias por tu comprensión.