Por: Jorge Iván Cuervo R.

Las capitulaciones de Uribe

La técnica de argumentación del uribismo consiste en repetir una y otra vez una mentira hasta que parezca verdad, y negar una y otra vez una verdad hasta que parezca mentira.

En el caso del proceso de paz con las Farc, se ha llevado ese recurso hasta el extremo.

Según dio a conocer el periodista Daniel Coronell, el gobierno de Uribe intentó por todos los medios iniciar un diálogo con las Farc, ofreciendo grandes concesiones que en el lenguaje del uribismo serían verdaderas capitulaciones, es decir sometimiento del Estado a un grupo terrorista.

En efecto, de la lectura de los documentos que circularon como borrador para ambientar una eventual negociación, se supo que se ofreció una zona de despeje de cerca de 800 kilómetros; cese al fuego bilateral (leyó bien), no extradición, y cuando hablamos de esto, sabemos que se trata de la extradición hacia los Estados Unidos por delitos asociados al narcotráfico; impunidad para todo tipo de crímenes; participación política de los jefes guerrilleros, y como si esto fuera poco, una Constituyente y contratos estatales en zonas de influencia de las Farc para ambientar el proceso.

En el actual proceso no se ha despejado territorio, no se ha dicho nada acerca de no usar la extradición en caso de ser necesario, se ha reiterado que debe haber justicia (ojalá con cárcel), verdad y reparación; respecto de la participación en política se definiría una circunscripción especial, como ya se hizo en el pasado en otros procesos de negociación, dejando de lado a máximos responsables de crímenes de lesa humanidad, y de entrada se descartó una Constituyente.

En un documento llamado pomposamente las 52 capitulaciones (ya va en 63), donde palabras más palabras menos, el uribismo considera que Santos le está entregando el Estado a las Farc y vamos en camino de convertirnos en una nueva república socialista bolivariana (“una institucionalidad que gire más en torno a una economía planificada que a una economía de mercado”), el portal digital La Silla Vacía encontró al menos 8 premisas falsas, y otras engañosas o imposibles de verificar. Veamos algunas.

Que las organizaciones comunitarias controladas por las Farc serán la base de las decisiones de erradicación de cultivos, que las circunscripciones especiales excluye otras formas de representación en los territorios, que el grupo guerrillero no se compromete a nada y el gobierno a todo; que la consulta previa se vuelve obligatoria para todos los proyectos de desarrollo, que las Zonas de Reserva Campesina serán repúblicas independientes donde las Farc ejercerán control territorial sin presencia de la Fuerza Pública, que habrá expropiación administrativa sin indemnización, que vamos hacia una economía centralizada como preludio de un régimen socialista, entre otras.

Nada peor que el unanimismo en política y eso aplica también al proceso de paz. El uribismo representa un sector de la sociedad que, o bien no quiere la paz bajo ninguna circunstancia (como Paloma), o la quiere sin mayores concesiones por parte del Estado (como Rangel), y es necesario abrir escenarios de diálogo con dicho sector para conocer sus aprehensiones y reservas razonables.

Si bien Uribe tiene todo el derecho a expresar su inconformidad por la manera como Santos conduce las negociaciones, lo que no puede hacer es descalificar el proceso criticándolo por cosas que él mismo propuso y en mayor medida, ni mentir de manera sistemática haciéndonos creer que de tanto decir una mentira esta se vuelve verdad.

@cuervoji

523900

2014-10-23T23:45:05-05:00

column

2014-10-23T23:47:15-05:00

ee-admin

none

Las capitulaciones de Uribe

27

3695

3722

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Jorge Iván Cuervo R.

Crímenes de Estado

Reformas a la carta

Los peligros de la indiferencia

Un gobierno, dos discursos

El estatus de columnista