Por: Hernán Peláez Restrepo

Las copas

Algún sabio de la calle dijo alguna vez sobre una dificultad: “Cuando no hay solución a la vista para un problema, lo mejor es no hacer nada”. Quizás éste haya sido el pensamiento de los jugadores del Boyacá Chicó, que fueron incapaces de acercarse al arco del Gremio con cierta posibilidad.

Porque todos esperábamos una presentación acorde con la exigencia de la Copa Libertadores. El público fue a acompañarlo, la iluminación y el estado del campo inmejorables, el arbitraje acertado, incluyendo la justa expulsión de Mahecha por simulación, pero los jugadores no respondieron.

Tapia no acertó en los pocos tiros libres que tuvo; Miguel Caneo, sin peso en el armado de juego, y el joven Marco Pérez, marcado con tiza y sin movimientos acertados. Sólo Prono Velásquez mantuvo su rendimiento, aunque en el gol de tiro libre de los brasileños, creo que se equivocó. Así, pues, no hubo ni figura, menos equipo, resignado ante un Gremio sólido en defensa y perdonavidas en la delantera en el segundo tiempo. Claro que en la tabla está con vida.

Cosa diferente en el América, donde se esfumó por razones inexplicables la fortaleza del grupo, apreciada y aplaudida en el semestre pasado. El DIM en puntaje está bien, sin ignorar que a punta de empates no se clasifica.

El panorama para los tres equipos no es muy alentador y sólo salvaría el panorama que alcanzaran regularidad en el rendimiento, porque ahí está el problema, común a todos nuestros equipos, irregularidad en los jugadores, cambios constantes de formaciones, inestabilidad en el plan de juego.

Por eso y así sea injusta la comparación, viendo los partidos de la Liga de Campeones, los jugadores pueden bajar en su juego, pero todos lo saben disimular con la entrega, el espíritu y no queda duda, hablando de ellos, del poder de los equipos ingleses, que arman sus grupos con muchos jugadores extranjeros de categoría, pues están obligados a ofrecer fútbol espectáculo, con ritmo, sin claudicaciones y con obligaciones de ser protagonistas adonde vayan.

Acá nos preocupamos por que Diego Umaña lució, en el banco, la camiseta del Milán, problema menor, porque quienes se ponen la camiseta del América son los jugadores y ellos son los únicos obligados a responder.

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