Por: Cartas de los lectores

Las cuentas mal hechas

Las noticias que recibimos a diario sobre el paro en Avianca, donde se nos informa de las pérdidas que hasta la fecha ha tenido la empresa aérea y los dineros por concepto de sueldos que han dejado de recibir los pilotos en paro, no son las cifras que el país realmente viene perdiendo con motivo del mencionado paro.

Falta sumar las pérdidas que por concepto de transporte han asumido los taxistas y los transportadores especiales que atienden a las tripulaciones. Falta incluir el valor que se deja de recibir de las ventas en los pequeños negocios de las terminales aéreas. También, los ingresos que por este paro pierden las personas más necesitadas, como puede ser el caso de los maleteros y los lustrabotas. En esta cadena de cuentas debemos mencionar la falta de atención a que son sometidos los distribuidores de productos industriales y de servicios que no han podido ser atendidos por parte de los vendedores de las compañías productoras, debido a las fallas en este sistema de transporte.

Nos faltaría incluir las cifras correspondientes a cirugías aplazadas o canceladas, así como las citas médicas a los especialistas, para, después de haberse sometido a unos procesos largos dentro de nuestro incompetente sistema de salud y después de largas esperas, no poder presentarse a la atención médica que requieren los pacientes.

En la actividad turística, el impacto no ha sido menor, y fue así como los proyectos de vacaciones en la semana de receso tuvieron que ser cancelados por la falta del servicio aéreo. En este mismo punto podemos hacer mención de los turistas que tenían programada una estadía en Colombia y que no lo pudieron lograr por carecer de la disponibilidad de vuelos y se vieron obligados a cancelar sus reservaciones hoteleras y tours contratados de tiempo atrás. De estos turistas, muchos tenían preferencia por nuestros restaurantes, que se vieron afectados por este paro. Otro aspecto del que no hemos hecho cuentas se refiere a los extranjeros que visitan nuestro país en busca de tratamientos médicos y odontológicos, que de igual manera tuvieron que cancelar.

No olvidemos que la celebración de muchos contratos de compra y venta de maquinaria y de productos terminados con destino o provenientes del exterior se hace a través del acercamiento entre compradores y vendedores, y muchos de estos contactos se vieron precisados a posponer sus actividades, tanto quienes venían como quienes salían del país, por un tiempo indefinido.

Por esto y por muchos otros factores que se me escapan en el momento, me atrevo a decir que no sabemos hacer cuentas y que el impacto de la suspensión del servicio aéreo, tanto de pasajeros como de carga, es gravísimo, el cual demanda de las partes en conflicto una reflexión seria y prudente y mirar mucho más allá de sus intereses inmediatos.

Marco Fidel Rocha Rodríguez.

 

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