Por: Yesid Reyes Alvarado

Las detenciones no son penas

Durante el paro del pasado 21 de noviembre, una mujer con muchos seguidores en las redes sociales decidió grabarse a sí misma ocasionando destrozos en una estación de Transmilenio; el valor que pretendía mostrar públicamente con semejante comportamiento no le alcanzó para asumir ante las autoridades judiciales su responsabilidad por los daños causados a bienes públicos cuya construcción y mantenimiento pagamos todos los ciudadanos con nuestros impuestos y que, en este caso concreto, están prioritariamente destinados a facilitar la movilidad de quienes no disponen de los recursos económicos suficientes para procurarse otras formas de transporte.

Con su no aceptación de responsabilidad, esta persona no solo envía el mensaje de que considera que su actuación fue correcta, sino que pretende que así sea ratificado a través de una decisión judicial que le sea favorable. Aun cuando vivimos en un país en el que son frecuentes crímenes de mayor gravedad como masacres, desplazamientos y desapariciones forzadas, la atención mediática que ha recibido este acto de vandalismo debería llevar a que la justicia se ocupara de él de manera ejemplar, porque lo que se decida servirá para ratificarle a ella, y a la ciudadanía en general, la existencia de límites que debemos observar en desarrollo de nuestra libertad individual para garantizar una adecuada convivencia en sociedad.

Por eso la Fiscalía, en lugar de perder tiempo insistiendo torpemente ante varios jueces para intentar conseguir una detención preventiva, debería avanzar en su trabajo; una vez realizada la imputación, dudo mucho que sea necesario conseguir más elementos probatorios que los hasta ahora obtenidos, y que incluyen el video hecho por la propia implicada. Si eso es así, en pocos días el fiscal debería acusarla ante un juez y éste ultimo podría fijar (dentro de su congestionada agenda) una fecha no muy lejana para realizar las audiencias de pruebas y juzgamiento que, en un caso como este, no resultarían muy prolongadas. Una sentencia rápida es preferible a una medida provisional que, como la de aseguramiento en prisión, solo da la impresión de que la conducta ha sido castigada.

La pena, sea de cárcel o de multa, es la consecuencia que para una persona tiene haber cometido un delito; es el castigo por una conducta que ya ha realizado. La detención preventiva, como su nombre lo indica, busca evitar que ese sujeto pueda volver a violar la ley; no mira al pasado, como la pena, sino al futuro. Por eso no tiene sentido decir que la peligrosidad de esta señora estaba probada con el video que ella misma se hizo destruyendo bienes públicos. Esas imágenes podrían servir para condenarla y aplicarle una pena por lo que ya hizo; pero, para detenerla preventivamente, lo que la Fiscalía debería demostrarle a un juez es que tiene pruebas de que, mientras dure el proceso, esa persona va a seguir delinquiendo.

Es difícil de entender cómo, después de varias decisiones de la Corte, de muchas páginas que la doctrina ha escrito al respecto y de una ley que lo aclara inequívocamente, la Fiscalía sigue confundiendo la naturaleza y propósito de las penas con los de la detención.

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2019-12-03T00:00:53-05:00

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