Por: Cartas de los lectores

Las disminuidas pensiones

Es verdaderamente injusto y discriminatorio que a los pensionados colombianos se les incrementen anualmente sus mesadas en un porcentaje muy inferior al pactado para el aumento del salario mínimo.

Como se sabe, a los pensionados se les aumenta su mesada al inicio de cada año con base en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es siempre un porcentaje fuera de la realidad económica del país y por debajo del porcentaje que se conviene para el incremento del salario mínimo. Así las cuentas, cada año se está mermando el valor adquisitivo de la mesada pensional con relación al salario mínimo legal y el ingreso base de la liquidación siempre será inferior al último salario del afiliado.

Al momento de pensionarse se disminuyen en un 25% los ingresos salariales que tenía el afiliado; además, sobre el valor de la mesada, al pensionado se le descuenta el 12% para aporte de salud, es decir, un 8% más que cuando era empleado, porque, como tal, para aporte de salud solamente se le descontaba de su salario el 4%, ya que el empleador aportaba el otro 8%. En síntesis, si sumamos los anteriores porcentajes (25%+8%), esto representa un total de disminución salarial de un 33%, o sea que el pensionado recibe una mesada equivalente al 67% de lo que eran sus ingresos reales como trabajador. Ante esta situación de inequidad e injusticia, demostrada con cifras, el gobierno nacional y más aún la Corte Constitucional están en mora de corregirla y en consecuencia darle un tratamiento justo a la población pensionada de Colombia que hoy integran las “juventudes acumuladas”, es decir, mayores de 60 años...

Jorge Giraldo Acevedo. 

Santa Marta.

Javier Molina 

y el Bronx

¿Cómo no llorar ante tu muerte? / ¿Cómo no rabiar ante tu ausencia? / ¿Cómo no sentir que ha muerto una esperanza? / ¡Cómo no gritar que no te vayas! / Cómo no sentir que te sentíamos! / Que sabíamos que estabas, porque estabas / Porque habías regresado de la nada / y estabas en el todo y en el medio / aquí y allá, con unos y con otros / viviendo, reviviendo / sacando de la mugre y de la mierda / unos entes que habíamos perdido.

Ahora quién ocupará ese espacio / ¡con el miedo que da verse anulado! / Ahora quién xxx ese vacío / ¿ahora quién devuelve la esperanza?

Javier Molina, regresa / El bronx te necesita, la vida te reclama / Los idos te requieren, ellos lo saben / ...yo hablo por ellos.

Nosotros, el resto, lo anhelamos.

Carlos Ariel Naranjo. Bogotá.

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