Sí a mi vida por una generación consciente

hace 54 mins
Por: Luis Felipe Henao

Las empresas del arco iris

Las fundaciones son organizaciones sin ánimo de lucro creadas con el objeto de garantizar la beneficencia pública, tal como lo sigue señalando todavía el artículo 633 del Código Civil. Tal vez el ejemplo más claro de este modelo es la Fundación Solidaridad por Colombia, que fue creada en el año 1975 por doña Nydia Quintero y ha ayudado a la nutrición y la educación de cientos de miles de niños en toda Colombia.

Muy lejos de estos ejemplos está el modelo de organizaciones como la Corporación Nuevo Arco Iris y la Fundación Pares, que son financiadas a través de contratos públicos millonarios, ejecutados por un grupo de amigos pertenecientes al mismo sector ideológico encabezado por líderes de la moral como Ariel Ávila. Basta con consultar el Secop para observar cómo solo en los últimos años la Corporación Nuevo Arco Iris ha recibido la astronómica cifra de $15.400 millones a partir de contratos públicos.

Adicionalmente, gran parte de estos contratos fueron otorgados por alcaldes y gobernadores afines a su ideología, a quienes, dicho sea de paso, nunca critican. Por ejemplo, recibieron $1.200 millones en contratos del exalcalde Carlos Caicedo, que tiene cuatro investigaciones abiertas y una inhabilidad de 12 años, pero que estos líderes de la transparencia prefieren no mencionar en sus crudos cuestionamientos morales.

Lo que claramente implica esta situación es la incoherencia; es que en la exposición de sus investigaciones no se señale que tienen un interés particular. Por hechos similares han sido sancionados investigadores en el sector académico; se ha llevado a tribunales éticos a importantes científicos como el prestigioso oncólogo Josep Baselga, quien tuvo que abandonar la dirección médica del Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York días después de que The New York Times denunciase que no había declarado su relación con la industria en sus estudios. No es raro que surjan este tipo de vínculos. Lo que hay que hacer es declararlos, opinan los expertos. Cosa que nunca han realizado estas fundaciones de alto estándar “ético”.

La propia Constitución señala que la empresa es la base del desarrollo. Por ello nada de malo tiene crear una industria dedicada a prestar servicios a través de contratos públicos multimillonarios. Por el contrario, es un gran modelo de negocios que podrían utilizar muchas universidades que están quebradas o tienen sedes totalmente deterioradas, porque las alcaldías y gobernaciones prefieren a estas nuevas organizaciones antes que a universidades como la Nacional o la Distrital. Qué pueden decir estas empresas sobre la educación, cuando ellas se quedan con contratos de investigación que podrían ayudar a financiar a las universidades públicas.

Mientras en Europa y los EE. UU. las mayores investigaciones se realizan a través de las universidades públicas y gracias a ello se apoya la ciencia y la educación, en Colombia se prefiere a estas empresas particulares que enriquecen a “líderes de la moral” que no tienen ningún recato en lanzar ataques sistemáticos contra los rivales políticos de sus aliados, como Claudia López, Carlos Caicedo, Jorge Iván Ospina, entre otros, asegurando que esta situación se prolongue en el tiempo.

La propia Silla Vacía, medio reconocido por su independencia, publicó el artículo “Seis preguntas (y respuestas) sobre el contrato de la Escuela Galán”, en el cual realizó un análisis minucioso sobre este contrato, en el que no solo descartó totalmente que la actuación del candidato Carlos Fernando Galán fuera ilegal o antiética, sino que también reveló el claro conflicto de intereses de Ariel Ávila y José Roberto Acosta para abordar el tema por su relación con Claudia López. De Ávila señaló que “López fue su compañera de trabajo” y “junto con su jefe, León Valencia, director de la Fundación Pares (que también ha sido contratista del Estado), ella hizo denuncias que terminaron con el destape de la parapolítica”. Sobre Acosta afirmó que “él, por ejemplo, respaldó abiertamente la Coalición Colombia que armaron en las presidenciales de 2018 Claudia López, Sergio Fajardo y el senador del Polo Jorge Robledo”. Al final son los propios medios los que han destapado el modus operandi de las empresas del arco iris y su relación con Claudia López.

886474

2019-10-18T00:00:35-05:00

column

2019-10-18T00:15:01-05:00

[email protected]

none

Las empresas del arco iris

26

4497

4523

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Felipe Henao

Una oportunidad única para Duque

Reformas simbólicas

El renacimiento del río Bogotá

Hay que desindustrializar la seguridad

Genocidio